Ecumenismo Hoy

Tras las huellas de Lutero

El próximo año, en concreto el 31 de octubre de 2017, se cumplen los quinientos años de la colocación de las 95 tesis de Lutero en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittemberg.

LuteroYa desde hace un par de años, las Misioneras de la Unidad, manifestaron su deseo de aprovechar esta fecha para conocer mejor a Lutero ¿En qué forma? Propusieron realizar un viaje a los lugares más importantes en su vida, para comprender mejor desde una proximidad, incluso física, su pensamiento y su obra.

Hacer un viaje el mismo año 2017, hubiese sido más complicado por la afluencia de peregrinos. Por eso, se adelantó un año, y así se podrían visitar los lugares con mucha menos gente y a un precio más económico.

Primera necesidad: encontrar alguien que conociese a Lutero y que, por supuesto, hablase alemán.

De esta forma, y agracias a la buena disposición y proximidad al Centro Ecuménico, hemos podido contar con José Hernández, Claretiano, Profesor de la Facultad de Teología de Granada, a quien le agradecemos su trabajo, su paciencia y su delicadeza par con los 24 participantes, que como personas “muy adultas”, vamos manifestando algunas “pequeñas peculiaridades”.

El viaje “Tras las huellas de Lutero”, se ha realizado entre los días 28 de marzo y 4 de abril.

Intentar recoger en unas pocas líneas todo lo aprendido, vivido y sentido en estos días, es tarea imposible. Nos limitaremos a reseñar algunos datos, los más destacados. Con muchos de vosotros, completaremos personalmente lo que sin duda, faltará en esta reseña.

 


Lunes 28 de marzo: Madrid-Berlín-Wittemberg


Sólo anotar que el vuelo llegó a su hora al aeropuerto de Tegel, en Berlín. Allí nos esperaba un autobús que en apenas una hora y media, nos condujo a Witternberg, la ciudad de Lutero.

Y allí nos alojamos, precisamente, en el hotel que lleva su nombre.

 


Martes 29 de marzo: Wittenberg-Erfurt


CastilloWittemberg01El guía vino a recogernos al hotel. Era guía y al mismo tiempo, profesor de religión. Por ello, cumplía a la perfección nuestras expectativas. Tan sólo un pequeño inconveniente: no hablaba español, y las explicaciones serían en inglés. Pero el problema, como ocurrió en algún otro lugar, quedó subsanado por la labor de Gloria, que tradujo para todos.

Nos explicó brevemente la historia de la ciudad, comenzando por el significado de su nombre: montes blancos.

Cuando llegaron los holandeses, que habitaban en los Países Bajos, al ver unos pequeños cerros, los transformaron rápidamente en montañas.

La ciudad, donde se encuentran los escenarios primeros de la Reforma, tiene como centro luterano más significativo el Palacio, con las famosas puertas de la Iglesia, sustituidas por una de de bronce en 1875, en las que Lutero clavó las 95 tesis de su protesta, con ocasión de la venta de las indulgencias.

Lamentablemente, no fue posible visitar el interior. Porque la Iglesia se encuentra en obras para “resplandecer” en el año del quinto centenario. En ella están los sepulcros de Lutero y de Melanchthon.

Pasamos ante la casa de este último en la que vivió y murió este discípulo de Lutero, gran filólogo que revisó la traducción de Lutero del N.T. y redactor final de la Confesión de Ausburgo. Era de carácter más moderado que Lutero y se esforzó por lograr el acercamiento entre las diferentes facciones de la Reforma.

El elector Federico el Sabio, gran protector de Lutero, le convocó en 1512 para que enseñara filosofía en la recién creada Universidad, y le nombró predicador de la ciudad. Lutero vivió durante más de 35 años en Wittemberg, en el Convento de Agustinos, primero como fraile y desde 1525, fecha de su matrimonio con Catalina Bora, como un buen padre de familia.

Este edificio fue un regalo de Federico el Sabio con motivo de su matrimonio. Hoy se conoce como “Casa de Lutero”, y es desde el año 1883, un museo.

Se pueden ver numerosos objetos y retratos. Muy interesante es la llamada “estancia de Lutero”, lugar de las famosas tertulias, en las que dialogaba con sus alumnos y con las personas que lo visitaban. La decoración y el mobiliario muestran que aquí vivía una familia acomodada. También pueden verse los restos de la torre, en la que se encontraba el primer gabinete de trabajo de Lutero. Según propia confesión, fue allí donde comprendió el verdadero significado de la Justicia de Dios (experiencia de la torre).

Finalizamos la visita en la Iglesia de Santa María, gótica de tres naves, redecorada en estilo neogótico en el siglo XVIII. Aquí predicó Lutero, hecho reflejado en el “Retablo de la Reforma”, de Lucas Cranach el Viejo (1547): Lutero desde el púlpito señala el crucifijo, centro de su predicación.

En la parte superior, la representación de los tres sacramentos de la Primera Reforma: el Bautismo, la Cena y el Perdón.

 


Miércoles 30 de marzo: Erfurt


En una tarde soleada, llegamos al hotel situado a pocos kilómetros de Erfurt, en Apfelstadt, ciudad de las manzanas.

Después de la cena, convocados por Pepe Hernández, nos reunimos para comentar lo vivido hasta el momento, y para escuchar algunos textos que nos mostraron a un Lutero más humano, dotado de un gran sentido del humor; rasgo que define a un hombre inteligente y sensible. Sus bromas cariñosas hacia su mujer, Catalina; su cariñosa preocupación por sus hijos pequeños…

Terminamos con el rezo del Padrenuestro, oración de todos los cristianos.

La mañana del miércoles, la dedicamos a la visita de la ciudad; es la capital de Turingia, de unos 200 mil habitantes. Es una población tranquila y llena de encanto, con sus casas de entramados de madera, los edificios renacentistas, las iglesias góticas y su famoso “Puente de los comerciantes”.

Su comercio durante los siglos XV y XVI, se basó en una planta, la única que podía producir un tipo de azul, hasta la llegada del índigo.

Aquí vino Lutero y tras finalizar sus estudios de filosofía en su Universidad, considerada entonces como uno de los focos del humanismo alemán, entró en el Convento de los Agustinos, contra la voluntad de su padre. Seis años más tarde, en 1511, marchó a Wittemberg.

En la Universidad de Erfurt, creada en 1392, se estudiaba: Teología, Filosofía, Medicina y Derecho. Su estudiante más famoso fue sin duda Martín Lutero.

El Convento de los Agustinos de Erfurt, donde en 1507 fue ordenado sacerdote, es uno de los centros más importantes para la Reforma. Actualmente alberga una exposición, que nos explicó muy bien y con una percepción religiosa Malcolm, un inglés de Coventry que allí trabaja.

Pueden verse diversos testimonios de la vida de Lutero. La Iglesia desde 1525 es luterana; un orfanato y una biblioteca que aquí estuvieron, fueron destruidas en un bombardeo en la 2ª Guerra Mundial. Murieron 267 personas que se refugiaban en el sótano. Actualmente, el Convento es un Centro de Congresos Ecuménicos. Vive también una pequeña comunidad de Agustinos.

En este Centro, en su capilla, el Papa Benedicto XVI, el viernes 23 de diciembre de 2011, al reunirse con los 15 representantes de la EKD: Iglesia Ecuménica Alemana, pronunció un importante discurso y entre otras cosas dijo: “Lo que le quitaba la paz (a Lutero), era la cuestión de Dios, que fue la pasión profunda y el centro de su vida y de su camino” […] “¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso? Esta pregunta le penetraba el corazón y estaba detrás de toda su investigación teológica y de toda su lucha interior”.

Se puede leer el discurso completo en Internet: tiene un profundo significado ecuménico.

Muy interesantes la imponente catedral católica de Santa María, Románico-Gótica, y la vecina Iglesia de San Severo, de estilo Gótico primitivo; antigua iglesia abacial de los Benedictinos.

 


Jueves 31 de marzo: Eisenach-Castillo de Wartburg


Eisenach es la ciudad más querida de Lutero, según su propia declaración, tal vez porque aquí estudió de niño/adolescente. Es la escuela que más le gustó y allí vivió una época feliz, que después le haría siempre mirar con afecto a la “vieja y querida Eisenach”.

Fue acogido por la familia de Úrsula Cotta. Según se dice, esta señora le oyó cantar y le impresionó tanto la voz, que le ofreció alojamiento en su propia casa. Antes unos parientes no le habían aceptado.

En la Iglesia de San Jorge, de estilo Gótico tardío, cantó Lutero, que era miembro de su coro de niños. Años después, en 1521, predicó en ella y se convirtió en Iglesia protestante.

Aquí fue bautizado Bach el 23 de marzo de 1685, y varios miembros de su numerosa familia fueron los organistas.

Impresiona por su seriedad, más bien por su dureza, la estatua de Bach que se encuentra en el atrio, obra de un escultor de la época nacional socialista.

Finalmente, visitamos el museo de Lutero. Es una hermosa casa en la que vivió de joven Lutero, donde se ha instalado un museo dedicado al mismo, en que se muestran cuadros, documentos y libros relacionados con la historia de la Reforma: su nacimiento y los momentos más importantes en su evolución.

 


Castillo de Wartburg


CastilloWartburg01En una tarde lluviosa y bastante gris, subimos en autobús hasta el Castillo de Wartburg.

Cuando Lutero regresó de la dieta de Worms, donde compareció, predicó en la Iglesia de San Jorge y dos días más tarde, el 23 de mayo de 1521, su protector Federico el Sabio, lo albergó en secreto en este castillo.

Lutero se dejó crecer el pelo y la barba, y figuró como “Junker Jörg” (el aristócrata rural Jürg), ya que estaba proscrito como sospechoso de herejía, y se podía temer por su vida.

Es un castillo construido en la cima de un risco que se levanta a 220 metros sobre la ciudad de Eisenach. La construcción concluyó en 1180 y fue ganando importancia hasta convertirse en residencia de los Duques de Sajonia.

Aquí tuvo lugar un importante certamen de trovadores, de consecuencias trágicas y que sirvió de inspiración a Wagner para su ópera Tanhäuser.

Importante indicar que aquí residió desde 1211 hasta 1227. Isabel de Turingia, (para nosotros Santa Isabel de Hungría).

Para nuestro viaje, lo más destacable, - y así nos lo hizo ver nuestra guía en español, Nana-; la residencia de Lutero en este lugar.

Entre 1521 y 1522, en el breve plazo de 10/11 semanas, tradujo el Nuevo Testamento, del original griego al alemán. Utilizó un lenguaje tan vivo, natural y popular, que cualquier lector lo podría entender sin excesivas dificultades.

Más tarde tradujo también el Antiguo Testamento, siendo considerado como el creador del alemán moderno.

La traducción completa de la Biblia, no la tuvo acabada e impresa hasta 1534.

 


Viernes 1 de abril: Leipzig


Amaneció lluvioso, pero las previsiones se cumplieron y por la tarde lució un sol espléndido, que nos permitió disfrutar de una de las ciudades más bellas de Alemania.

La capital administrativa de Sajonia es Dresde, pero a Leipzig corresponde el honor de ser su centro cultural e intelectual.

Nuestro guía, que hablaba un correcto español, sobrepasaba bastante los 70; pero caminaba aprisa y a veces era difícil seguirlo…Un hombre entusiasta y enamorado de su ciudad. Repitió en varias ocasiones, refiriéndose a alguno de sus monumentos, es el más grande de Europa y el más antiguo del mundo…

Fue una visita larga, tres horas, a pie y en autobús, no el balde Leipzig cuenta con más de medio millón de habitantes.

¿Qué podríamos destacar?

Algunos pasajes cubiertos, llenos de encanto, como el Mädlerpassage, donde se encuentra la bodega Auerbach, inmortalizada por Goethe en su obra Fausto. El ayuntamiento viejo, el edificio de la antigua Bolsa; el monumento a la Batalla de las Naciones…

Mayor atención dedicó y mayor interés tenían para nosotros, las Iglesias de Santo Tomás y de San Nicolás.

La Iglesia de Santo Tomás, fue fundada en el siglo XIII y reconstruida en estilo Gótico-tardío, a finales del siglo XV.

En junio de 1519, se celebró una misa del Espíritu Santo que inició la disputa de Leipzig, entre Lutero y el teólogo católico Jan Eck y que se prolongó durante 18 días, aunque no sirvió para acercar posturas.

En 1539 allí predicó Lutero e introdujo la Reforma en Leipzig.

Visitamos después la Iglesia de San Nicolás, importante además de por su historia, por acontecimientos recientes. A principios de los años 80 del pasado siglo, empezaron los encuentros por la paz, promovidos por un pastor luterano. Fue una comunidad de jóvenes quien continuó con una cadena de oraciones. En estos hechos se ha visto la caída del muro de Berlín.

Después de una pausa al mediodía, nos acercamos al Museo de Bach, justo enfrente de la Iglesia de Santo Tomás, donde el músico trabajó durante 27 años y donde está enterrado.

La tarde, muy agradable, nos permitió pasear por las calles y degustar, algunos al menos, las célebres “Golondrinas de Leipzig”, un dulce local típico.

Terminaba el día con un concierto coral en Santo Tomás, sede de un célebre coro de niños. No pudimos escucharlo por estar los componentes de vacaciones por la Semana de Pascua; pero disfrutamos de una coral de adultos, de un muy buen nivel.

En la reunión de la noche, leímos palabras pronunciadas por Lutero ante la Dieta de Worms, muy importantes en la historia de la Reforma.

Ante la pregunta de si se retractaba de sus afirmaciones, Lutero dijo:-“Salvo el caso de que vengan y me refuten con testimonios de las Sagradas Escrituras o con argumentos y motivos públicos, claros y evidentes – puesto que no creo ni al Papa ni a los concilios solos, porque es manifiesto y patente que han errado frecuentemente y se han contradicho a así mismos- como yo con los pasajes citados y aducidos por mi, estoy convencido y mi conciencia está ligada a la palabra de Dios, no puedo ni quiero retractarme, porque no es seguro ni aconsejable hacer algo contra la conciencia-”.

Comentamos este testimonio, que recoge dos de los principios básicos de la Reforma: autoridad suprema de la palabra de Dios y papel decisivo de la conciencia.

 


Sábado 2 de abril: Torgau-Mülhberg-Berlín


Partimos temprano de Leipzig, en un bonito día, en dirección a Torgau, a unos 50 kms.

Esta pequeña ciudad, de unos 20 mil habitantes, fue sin duda, uno de los centros políticos de la Reforma. El autobús nos dejó a la entrada del Schloss Hartenfels, un palacio renacentista, construido en la segunda mitad del siglo XV. En este palacio de enormes dimensiones, se encuentra la primera Iglesia protestante construida “ex novo”, en cuyo centro puede verse el púlpito desde el que Lutero dio vía a la Reforma, en el año 1544.

SantaMaria01Otra Iglesia interesante es la de Sta. María, del Gótico tardío, que guarda la tumba de Catalina Bora, esposa de Lutero, que murió en esta ciudad.

Visitamos también la casa en que vivió Catalina. Es un pequeño Museo que contiene objetos de su pertenencia, así como mobiliario de la época, cuadros, etc.

Lutero visitó esta ciudad más de 40 veces, ya que en ella residían los Príncipes electores de Sajonia, sus protectores.

Mucho interés, desde el punto de vista de la Reforma, tiene el edificio donde se firmó la llamada Confesión de Torgau, o los artículos de Torgau.

Se consideran la base de la Confesión de Ausburgo, que se presentó ante la Dieta, convocada por el Emperador Carlos V. Esta confesión fue leída, después de ser firmada por los Príncipes luteranos, el 25 de junio de 1530.

Consta de 28 artículos que recogen aspectos fundamentales de la Reforma: Doctrina del pecado original, salvación y justificación, el papel de la Palabra y el sacramento.

La Confesión de Torgau fue redactada en marzo de 1530 por Lutero, Justus Jonas, Johannes Burgenhagen y Melanchthon, y así figura en una placa colocada en la fachada de la casa donde se reunieron.

Lutero había sido llamado a Torgau por el elector Juan de Sajonia, que deseaba fijar la confesión religiosa de los Estados.

Abandonamos Torgau y nos dirigimos a Mülhberg, lugar en principio fuera del programa, pero también relacionado en cierta medida, con la Reforma. En efecto, aquí, el 24 de abril de 1547, el Emperador Carlos derrotó a los ejércitos de la Liga de Esmalcalda, formada por los Príncipes alemanes Juan Federico de Sajonia y Felipe I de Hesse; favorables a la Reforma.

No fue ese el motivo de nuestra visita, la razón para acercarnos a esta pequeña población, bañada por el Elba, es que allí hay una parroquia regentada por Padres Claretianos, hermanos de Comunidad de Pepe Hernández.

Allí comimos, en los locales parroquiales, y disfrutamos de una acogida fraterna. Algunos datos que nos dio el Párroco fueron un tanto desasosegantes: en Mühlberg hay un 3% de católicos y un 16% de luteranos. Para un sacerdote claretiano que estuvo en África, fue mucho más dura la labor pastoral en esta ciudad que en los otrora llamados “territorios de misión”.

 


Domingo 3 y Lunes 4 de abril: Berlín


Catedral LuteranaHacia las 19 horas del sábado, llegamos a Berlín, un aseo rápido y a cenar. Ya se sabe que cuando se viaja por Europa, se deben olvidar nuestros horarios.

El hotel estaba bien situado: metro a la puerta y a 5 estaciones de la Alexanderplatz, uno de los centros neurálgicos de Berlín.

Algunos, entre los más jóvenes de la partida, salen hacia el centro, la mayoría cambiamos impresiones sobre el día pasado y nos retiramos pronto a descansar.

El Domingo estaba prevista una visita a Berlín, con un guía en español, de unas tres horas de duración. La actividad se mantuvo pero el itinerario hubo que cambiarlo por completo, al coincidir en buena parte con una media maratón que se celebraba ese día.

De todas formas, Berlín es tan grande, probablemente la ciudad de mayor área metropolitana de Europa, que siempre hay muchas cosas para ver.

Nos centramos en el Muro, la exposición conocida como “Topografía del terror”, la zona del Reichstag y los edificios de la administración central alemana. Conocimos la Iglesia del Recuerdo, que permanece según quedó tras los bombardeos en la ciudad, como memoria del horror de la guerra.

Todo el centro histórico, la Isla de los Museos, la Catedral luterana, la Puerta de Brandenburgo, etc. Quedó para la tarde en visitas a realizar en pequeños grupos, dependiendo de los intereses y gustos personales.

Gloria había preparado un encuentro con un pastor luterano. El grupo completo no pudo acudir, pero si lo hicieron seis personas, que participaron en la celebración dominical de estos hermanos.

El pastor se alegró, un tanto sorprendido de que un grupo de católicos españoles, deseasen conocer un poco mejor a Lutero y los lugares en los que vivió. Dijo que en caso de realizar otro viaje similar, él se ofrecía a organizarlo.

Por la tarde a las 18 horas, participamos en la Eucaristía, en la Catedral Católica de Santa Eduvigis, consagrada en 1773. Destruida totalmente durante la guerra y reinaugurada en 1963.

Por la noche, después de la cena, nos reunimos en una sala del hotel para realizar un pequeño balance del viaje. Opinión unánime muy positiva por lo que había supuesto de conocimiento de Lutero y de convivencia fraterna entre los participantes.

Quedó asimismo, manifiesto el agradecimiento al Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad” y a Pepe Hernández. A éste último por su trabajo de preparación, traducción de textos y por la organización del día a día.

Para concluir, el lunes aún dispusimos de medio día para disfrutar de la ciudad: unos optaron por los Museos –lástima el Altar de Pérgamo, en obras-; otro por un apacible minicrucero por río Spree, desde donde se percibe una perspectiva diferente de los monumentos berliness.

Ya camino del aeropuerto, nuestro chofer Abdel, argelino con muchos años de residencia en Alemania, -llegó a decir en cierto momento:-“Nosotros los del sur, somos diferentes, más abiertos-“. Nos regaló un minitour por la ciudad, que nos sirvió para decirle adiós a esta hermosa y abierta Berlín, que, al menos que se sepa, nunca visitó Lutero.

Aterrizamos en hora y nos hemos quedado todos con ganas de repetir una experiencia en verdad, muy enriquecedora.

 

 

Fotografías del viaje

[Puedes visitar nuestro álbum en flickr]