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El viaje del Papa a Ginebra, clave para el ecumenismo

"Que un Papa haya podido visitar Ginebra y haya podido también establecer contactos cordiales con las autoridades internacionales, con los Representantes de las familias religiosas no católica, a nosotros nos parece que es uno de los 'signos del tiempo' que el optimismo cristiano de nuestro inolvidable Predecesor, Juan XXIII, sabía descubrir espléndidamente al interior de las inmensa trasformaciones del mundo moderno".

Con estas palabras Papa Montini se despidió el 10 de junio 1969, después de haber pasado algunas horas en la ciudad de Ginebra. Se trató de un viaje importante come subrayaron muchos expertos y observadores. De hecho era la primera vez que un Pontífice visita la sede del Consejo Ecuménico de las Iglesias. En su saludo, Pablo VI, dejó traslucir plenamente el espíritu con el cual deseaba marcar su gesto, del modo más coherente posible con su Predecesor Juan XXIII, es decir unidad e fraternidad con los hermanos de las iglesias reformadas, que nacen y se consolidan en el nombre de Cristo.

Cuarenta y nueve años después, Papa Francisco será el tercer Pontífice que irá a Suiza, y lo hará con motivo de los 70 años de la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias. Entre esta visita y la de Pablo VI se deben recordar las cuatro visitas de san Juan Pablo II durante su largo pontificado.

Medio siglo después del viaje de Papa Montini se tiene la impresión que el de Bergoglio será, realmente, un 'signo de los tiempos' como indicó Pablo VI, y se puede agregar con sus palabras, "en las inmensas transformaciones del mundo moderno". En estos días, diversas fuentes han subrayado que, en el curso de su visita, Francisco y los hermanos de las iglesias reformadas discutirán sobre diferentes temas de gran actualidad, urgencia y relevancia.

Entre ellos, se citan las cuestiones de la paz y de la guerra, del desarme atómico, los conflictos internos, Siria y Medio Oriente, Ciudad Santa de Jerusalén, o la persecución de los cristianos en varias regiones del mundo.

 

francisco con la arzobispo sueca antje jackelen

 

El cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, durante la presentación de la visita papal del próximo 21 de junio, ha dicho que se tratará de delinear acciones de justicia, de asistencia humanitaria de caridad fraterna en el alto y noble espíritu ecuménico que enmarca la visita papal: "Caminar, rezar y trabajar juntos".

Estas tres palabras deben dar de inmediato la dimensión real del ecumenismo que, come ha dicho muchas veces Francisco, se edifica caminando ... come dice el gran poeta español Antonio Machado: "Caminante, son tus huellas/el camino, y nada más;/ caminante, no hay camino:/se hace camino al andar".

Y esta exhortación de Bergoglio, a cinco años de su elección, se evidencia de un modo notable un centro neurálgico del pontificado: el movimiento, los procesos, "el armar líos" ... para salir del pantano, para crear y organizar respuestas creativas y armónicas y adecuadas a los tantos desafíos de la Iglesia al inicio del tercer milenio.

A muchos parece muy interesante, y estimulante, que Papa Francisco al cumplir el 13 de marzo los primeros cinco años de su elección, con su visita a Ginebra, desee llamar la atención sobre la centralidad del ecumenismo que ha enseñado a practicar sin refugiarse en grandes y solemnes declaraciones que luego se olvidan.

Por eso, en estos cinco años resuenan en el corazón de centenares de millones de católicos palabras de la Evangelii gaudium que recuerda: "La credibilidad del anuncio cristiano sería mucho mayor si los cristianos superaran sus divisiones y la Iglesia realizara "la plenitud de catolicidad que le es propia, en aquellos hijos que, incorporados a ella ciertamente por el Bautismo, están, sin embargo, separados de su plena comunión". Tenemos que recordar siempre que somos peregrinos, y peregrinamos juntos. Para eso, hay que confiar el corazón al compañero de camino sin recelos, sin desconfianzas, y mirar ante todo lo que buscamos: la paz en el rostro del único Dios. Confiarse al otro es algo artesanal, la paz es artesanal. Jesús nos dijo: "¡Felices los que trabajan por la paz!" (Mt 5,9). En este empeño, también entre nosotros, se cumple la antigua profecía: "De sus espadas forjarán arados" (Is 2,4). Bajo esta luz, el ecumenismo es un aporte a la unidad de la familia humana".

 

el papa francisco con cristianos pentecostales en roma