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"Ningún diálogo ecuménico puede avanzar si nos quedamos firmes"

No hay marcha atrás en el camino hacia la unidad entre los seguidores de Jesús. Así lo constató esta mañana el Papa Francisco durante su audiencia con la Delegación de la Iglesia Evangélica Luterana Alemana, a quienes confirmó que "ningún diálogo ecuménico puede avanzar si nos quedamos firmes".

"Estamos llamados a aliviar juntos las miserias de los necesitados y de los perseguidos", añadió el Papa, quien insistió en que "debemos proseguir: no con el ímpetu de correr adelante para ganar metas deseadas, sino caminando juntos con paciencia, bajo la mirada de Dios".

En su discurso, el Santo Padre resaltó el empeño ecuménico de los miembros de esta Delegación, recordando la conmemoración común de los 500 años de la Reforma. "Ya el 31 de octubre de 2016 nos habíamos encontrado en Lund para distinguir en un espíritu de comunión fraterna lo que, por las heridas del pasado, habría podido en cambio suscitar polémicas y enemistades".

"En estos 500 años de historia -apuntó Francisco- hemos podido constatar momentos contrapuestos y a veces en conflicto, que gracias a Dios han dejado espacio, en los últimos cincuenta años, a una comunión creciente".

"Gracias a la obra del Espíritu Santo, a los encuentros fraternos, a gestos marcados por la lógica del Evangelio más que de las estrategias humanas, así como al diálogo oficial luterano-católico - puntualizó el Papa - ha sido posible superar viejos prejuicios de ambas partes. Con la ayuda de Dios esperamos un futuro orientado a la superación plena de las divergencias".

Un futuro caminando hacia la plena unidad. "Como cristianos, católicos y luteranos estamos llamados sobre todo a amarnos intensamente, con verdadero corazón, los unos a los otros", añadió Bergoglio, quien insistió en que "estamos llamados a aliviar juntos las miserias de los necesitados y de los perseguidos; a aliviar los sufrimientos de tantos hermanos oprimidos a causa de la fe en Jesús, que nos invitan a alcanzar una siempre más concreta y visible unidad entre nosotros".

"El ecumenismo -agregó el Papa- exige no hacer elites, sino de involucrar a muchos hermanos y hermanas en la fe, creciendo como comunidad de discípulos que oran, aman y anuncian. Es sobre esta base que el diálogo ecuménico nos ayudará a progresar, bajo la ayuda del Espíritu Santo, en la comprensión común de la revelación divina, que se profundiza conociendo y amando juntos al Señor Jesucristo".