Noticias / Actualidad

Solidaridad con los cristianos perseguidos

La noche del pasado sábado 11 de mayo más de 300 personas de distintas iglesias cristianas se unieron en Fuengirola para orar juntos, reafirmar su fe y expresar su solidaridad con los cristianos perseguidos en todo el mundo. La celebración, bajo el nombre ‘Juntos bajo el mismo Credo’, fue organizada por la Fundación Lux Mundi y, tal como cuenta a Vida Nueva su directora, Gloria Uribe, “es la segunda vez que se lleva a cabo un encuentro como este” en la localidad. Hace dos años que se celebró el primero, al cual acudieron más de 200 personas. Este año han superado las 300.

Como centro ecuménico, la labor de Lux Mundi es la de organizar el mayor número posible de actividades de forma conjunta. Además, mensualmente organizan una oración estilo Taizé en distintas parroquias. “Aquí en Málaga tenemos muchas iglesias cristianas establecidas, con sus parroquias y funcionando durante todo el año, de manera que podemos realizar una cantidad de actividades ecuménicas que a lo mejor en otros puntos de España no son posibles”, explica Uribe.

Y es que el interés de la Fundación es que la gente les “vea en la calle”. Salir de los templos. “Además de fieles, este fin de semana hemos tenido tres representantes de la Iglesia anglicana, así como otros de las iglesias luteranas de Dinamarca, Noruega y Finlandia”, apunta. “También se unieron a nosotros un representante ortodoxo, un pastor de la Iglesia evangélica holandesa y de la Iglesia evangélica alemana”, añade.


Unidos en una fe común

Tenemos unas relaciones muy ricas en cuanto al diálogo ecuménico. A través de la delegación diocesana de ecumenismo tienen actividades programadas fijas durante el año. “Nos reunimos para celebrar la Navidad, la semana de oración por la unidad de los cristianos en enero, la Semana Santa y Pentecostés, además de que en octubre tenemos un encuentro de acción de gracias por la cosecha, y en noviembre todos los años hay una reunión de todas las iglesias presidida por Jesús Catalá, el obispo de Málaga”, señala. Un calendario de actividades “intenso” que se une a otras acciones de “comunidades que están muy cerca y que celebran juntas alguna cosa puntual”.

“A nosotros la labor del Papa por afianzar el diálogo con las otras confesiones dentro de la fe cristiana nos ha servido muchísimo”, indica Uribe, ya que, si bien “otras iglesias ya tenían un poco más clara la idea del ecumenismo porque la vivían en sus países, sobre todo en el norte de Europa, aquí en España no sucedía tan fácilmente”. Por eso, para una Iglesia que “Tenía menos claro el concepto de unidad”, el impulso que le ha dado el Papa “es maravilloso”, no es solo porque ahora la palabra ecumenismo no suene “tan desconocida”, sino porque también “le ha dado el sentido de trabajar juntos, preocuparnos juntos por los demás”.

En el campo del trabajo conjunto, desde hace algunos años organizan en el proyecto conjunto ‘Cocina solidaria’, en el que participan algunas iglesias a través de personas voluntarias que cocinan y sirven la comida a personas que están en la calle dos veces a la semana, o si no tienen voluntarios donan los ingredientes. En el proyecto hay un grupo fijo de la Iglesia noruega y de la Iglesia presbiteriana de Escocia, así como uno fijo de la Iglesia anglicana. También está presente Cáritas diocesana y un grupo de católicos. “Por otra parte, contamos con que la Iglesia evangélica española lleva el Centro de Ayuda al Refugiado, por lo que cuando necesitan apoyo o nosotros vemos que podemos ayudarles en algo, lo hacemos”, subraya Uribe.

Del diálogo a la acción

Lux Mundi se fundó como centro ecuménico en 1973. En 2003, al fallecer el fundador, el jesuita Ramón Delius, se convirtió en una fundación diocesana mediante la cual “siempre hemos tenido el apoyo del obispo y del delegado diocesano ecuménico”. Se creó como respuesta a las iglesias que comenzaban a establecerse en la localidad andaluza y que no tenían un sitio donde reunirse. “Con el transcurso de los años todas tienen sus propias instalaciones, pero no se ha abandonado ni el vínculo ni la amistad con la Iglesia católica local”, asevera.

Paralelamente al servicio de darle a las iglesias un lugar donde celebrar sus servicios religiosos y atender espiritualmente a su comunidad, empezaron a llegar a nosotros una serie de problemas de soledad, de falta de comunicación por no saber el idioma, de gente que se moría y no tenía quien les ayudase. “Por eso, de lunes a viernes nos dedicamos a ayudar a estas personas en sus dificultades”, dice Uribe, quien señala que todo lo hacen de forma completamente “autofinanciada, para lo cual hacemos diversas actividades que nos permitan salir adelante”.