Congreso Interreligiosas

ENCUENTROS INTERCONFESIONALES E

INTERNACIONALES DE RELIGOSAS/OS

La vida religiosa, o vida de consagración como prefieren llamar las Comunidades protestantes, muy bien puede considerarse como “un lugar teológico” en la vida de las Iglesias. Alimentada por las fuentes del Evangelio y apoyada en el deseo de seguir a Jesús, hunde sus raíces en los primeros siglos del cristianismo. Vestigios de vida consagrada, tal como aparece en la “consagración de vírgenes”.

La vida religiosa va adquiriendo distintos matices con el correr de los tiempos: vida anacorética, vida cenobítica y vida monástica con la necesidad de acomodarse a las circunstancias cambiantes de la historia.

A pesar de la separación entre Oriente y Occidente, entre Católicos y Ortodoxos. En 1054, la vida religiosa, pujante en ambas partes de la Iglesia indivisa, no sufrió menoscabo con tal separación.

En las Iglesias de la Reforma el monacato, por distintas causas, fue languideciendo hasta desaparecer prácticamente. Y así han estado durante siglos. La vida religiosa se fue enrareciendo a causa de los ataques que recibió tanto de los Padres del Protestantismo como de las mismas Confesiones de fe de las Iglesias luteranas y calvinistas, hasta el punto de irse extinguiendo.

COMUNIDADES ANGLICANAS

Las comunidades anglicanas, es el “Movimiento de Oxfor” quien dio lugar a una renovación de la Iglesia Anglicana; y fue a su vez un factor de ahondamiento espiritual y teológico. Con la guía de Pusey y Newman algunas de ellas hicieron los votos y comenzaron a vivir en pequeños grupos, retornando a la Iglesia primitiva, a su vida litúrgica, ensalzando de nuevo la vida religiosa tal como había existido en el transcurso de los siglos en la Iglesia. Y comenzaron a nacer las distintas comunidades.

Bien entrado el siglo XX las comunidades anglicanas comenzaron a entrar en crisis, como sucedió en el resto del mundo cristiano debido a las mismas causas. La llamada urgente a atender las necesidades apremiantes de los hombres hizo que muchas vocaciones se dirigieran hacia la vida activa. Dejaron las obras “establecidas” que contaban con el apoyo del Estado, para inclinarse hacia actitudes de provisionalidad y acogida. En contraposición aumentaron las vocaciones a la vida específicamente contemplativa.

LAS DISCONISAS

En el transcurso del siglo XIX se asistió en el continente europeo a una verdadera afloración de comunidades de diaconisas. Estas nacen como un servicio a los enfermos, a los pobres a los menesterosos. Hoy día han tenido una gran renovación por la influencia de la sociedad actual ya que la acción social ha sido asumida la mayor parte por el Estado.

En la actualidad la renovación principal es la profundización del espíritu de consagración que queda bien definido en la búsqueda de lo espiritual. También la profundización sobre el sentido de los consejos evangélicos. Así es como las diaconisas cobran conciencia de la tensión que existe en toda vida cristiana entre el servicio a Dios y el servicio de los hombres. A esto también las a ayudado el Ecumenismo, concretamente estos Encuentros que las ha abierto a conocer y compartir con hermanas de otras confesiones.

LAS COMUNIDADES RELIGIOSAS EN LA REFORMA

Dentro de la Iglesia Luterana y Reformada, es en el siglo XX cuando rebrotan como las florecillas silvestres en la primavera, las Comunidades auténticamente Religiosas, con la formulación y vivencia generalmente a perpetuidad, de los consejos evangélicos, pobreza, castidad y obediencia.

Lo más extraordinario es que no nacen por imitación a nadie, sino después de mucha oración y reflexión bíblica, ven la necesidad de dejar todo por su Señor. Ellas descubren que la vida religiosa no puede ser algo periférico al protestantismo, ya que hunde sus raíces en las fuentes más puras del Evangelio y en el deseo de imitar a Cristo. Son por tanto, un camino de acercamiento de las Iglesias, ya que su género de vida no difiere en nada sustancialmente del resto de las Comunidades católicas u ortodoxas. Tenemos Grandchamp (Suiza), Pomeyrol y Taizé (Francia) Hermanas de María – Darmstadt (Alemania)…La Diaconisas son más numerosas, Versalles-París, estas tienen misiones en África etc. Estrasburgo (Francia) Saint Loup, Bad-Liebemzell. Neuendettelsau y otras muchas en Alemania.

LA VIDA RELIGIOSA CAMINO DE UNIDAD

En 1969 Estando el P. Hernando (como le llaman todas las Religiosas, Metropolitas y todos los amigos de Europa y del C.M.I) en la comunidad de Pomeyrol unos días de ejercicios, el Espíritu le hizo ver la necesidad de poner en contacto a esas Hermanas (porque habían sufrido mucho por sus propios pastores que las decían que si es que se habían hecho católicas…) con todas las religiosas…, entonces en vez de seguir para España, se volvió a Ginebra en donde trabajábamos un grupito de misioneras a lanzarnos la idea, hoy día le habríamos dicho Padre usted está loco, entonces le dijimos pero como cuatro mocosas vamos a convocar a todas las religiosas, cuando a penas si conocemos religiosas católicas, pero se ve que era tan fuerte la llamada del Espíritu a embarcarse en esta tarea que se fue al CM.I., ha hablar con el Metropolita Afílianos, (que alcanzó la Pascua de la Unidad el 22 de febrero 2008) que como buen monje, y gran ecumenísta desde que comenzó su tarea ministerial, su respuesta fue rotunda: P. Hernado vallase enseguida a hablar con las Hermanas de Grandchamp, estas también acogieron la idea con gran cariño e ilusión y dieron comienzo los Encuentros Interconfesionales e Internacionales de Religiosas.

En 1970 comenzaron estos Encuentros fueron organizados por el Metropolita Emilianos Timiadis de Silyvrie, (representante del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, en el C.M.I.) y por Mons. Julián García Hernando (Fundador de las Misioneras de la Unidad, y Secretario de Ecumenismo de la Conferencia Episcopal Española) desde el primer momento promovieron estos Encuentros junto con las Religiosas reformadas de Grandchamp – Suiza, la comunidad protestante –Francia y las Misioneras de la unidad – España; invitando a religiosas de diferentes confesiones y de diversas nacionalidades.

2021. Centro Ecuménico Julián García Hernando
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