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Declaración Interreligiosa sobre el cambio climático

Declaración de parte de líderes religiosos y espirituales en la ocasión de la ceremonia de alto nivel del Secretario General de las Naciones Unidas para la firma del acuerdo de París

 

En vísperas de la ceremonia en la sede de las Naciones Unidas el 22 de abril 2016 para la firma del Acuerdo de París, en nuestra capacidad de líderes religiosos y espirituales, nos unimos para urgir a todos los Jefes de Estado que firmen y ratifiquen con la mayor brevedad el Acuerdo de París.

El cuidado de la Tierra es nuestra responsabilidad común. Cada uno de nosotros tiene “una responsabilidad moral para actuar”, como abogan con tanta fuerza la Encíclica del Papa y las declaraciones sobre cambio climático emitidas por líderes budistas, cristianos, hindúes, musulmanes, sijes y otros. El planeta ya se encuentra por encima del nivel seguro de gases de efecto invernadero en la atmósfera. A menos de que dichos niveles sean reducidos rápidamente, arriesgamos crear impactos irreversibles que pondrán en jaque centenares de millones de vidas – de todas las especies. Los retos que nos esperan requieren honestidad y coraje y todos debemos actuar para reducir las emisiones.

La humanidad se encuentra en una encrucijada crucial. Como comunidades de fe nosotros reconocemos que debemos comenzar una transición que nos aleje de los combustibles fósiles contaminantes, llevándonos hacia fuentes limpias de energías renovables. Queda claro que para muchas personas esto implica cambios de estilo de vida significativos. Tenemos que luchar por alternativas a la cultura del consumismo tan destructora para nosotros, tal como para nuestro planeta.

El consenso sin precedente que resultó en la adopción del Acuerdo de París, acogido positivamente por las comunidades de fe a través del mundo, abrió un nuevo camino hacia una transformación de la economía mundial, baja en carbono y resiliente al clima. La colaboración global de todas las naciones es prueba que nuestros valores compartidos son mucho más extensos que cualquier diferencia que nos divide. Demuestra que el sentido de la responsabilidad global compartida por todas las naciones y la sociedad es más poderoso que la temeridad y la codicia de unos pocos.

Estamos unidos en nuestro apoyo a la implementación plena y ambiciosa del Acuerdo de París y de todas las decisiones adoptadas por la COP 21. Para alcanzar la meta del +1.5°C, los gobiernos deben acelerar la acción por el clima antes del 2020 y también aumentar de manera importante el nivel de ambición de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas, convirtiéndolas en políticas, leyes y programas nacionales. Estos compromisos deben de definirse a través del aumento de la ambición indicada en las hojas de ruta nacionales sobre cómo trasformar nuestras sociedades y economías al horizonte del 2050, claramente integrados en los planes de desarrollo nacionales. Reconocemos la importancia de poner fin al aumento de las emisiones, a más tardar el 2020; de la rápida eliminación de todas las subvenciones a las energías fósiles y de una transición hacia un 100 por ciento de energías renovables, de aquí al 2050. Finalmente, notamos que es necesario un mayor progreso en el aumento de los flujos financieros, especialmente para la adaptación, tanto como para las pérdidas y daños, con el propósito de ayudar a los países vulnerables en su preparación para los impactos climáticos y para ayudarnos a todos en nuestra transformación hacia un futuro seguro, libre de carbono.

El cambio climático presenta a la familia global, la oportunidad de emprender una ruta de renovación espiritual definida por una conciencia más profunda y una acción ecológica mayor. Cada acto para proteger y cuidar a todos los seres nos conecta el uno al otro, ahondando la dimensión espiritual de nuestras vidas. Debemos de reflejar la verdadera naturaleza de nuestra interrelación con la Tierra. No es un recurso para nosotros a ser explotado según nos conviene. Es una herencia sagrada y un hogar precioso que debemos proteger. Unidos por la esperanza compartida que nace de la fe, nosotros los abajo firmantes creemos que los medios, el deseo y la voluntad de cuidar la Tierra y todas las formas de vida, pueden y se volverán en acción, cuando nuestros líderes políticos ratifiquen las promesas hechas en París - salvaguardando así las mayores promesas de esta generación y todas las venideras.

Por lo tanto

  • Urgimos a los gobiernos que firmen, ratifiquen e implementen el Acuerdo de París y que aumenten los compromisos para rebajar las emisiones de manera de mantener el aumento de la temperatura global a 1.5°C por encima del nivel pre-industrial;
  • Insistimos sobre la rápida reducción de las emisiones, llegando a su tope el 2020, para que quede alcanzable la meta del 1.5°C;
  • Abogamos fuertemente por flujos financieros mayores, especialmente para la adaptación, las perdidas y los daños;
  • Urgimos la rápida eliminación de todas las subvenciones para las energías fósiles y la transición desde estas energías hacia el 100% de energías renovables al horizonte del 2050;
  • Animamos a las comunidades de fe a que rebajen las emisiones en sus hogares, sus lugares de trabajo y sus centros religiosos y que apoyen y se solidaricen con las comunidades ya impactadas por el cambio climático;
  • Abogamos la retirada de las inversiones en energías fósiles, y la reinversión en soluciones bajas en carbono basadas en energías renovables; tanto en nuestras propias comunidades, como a través de un diálogo sobre el cambio climático con las empresas.

 

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