Encuentro de “El Espinar”

Esta plataforma ecuménica surge por la decisión, a título personal, de miembros pertenecientes a diversas Iglesias o Congregaciones cristianas: católicos, ortodoxos y protestantes que, preocupados por el problema de las divisiones en la Iglesia de Cristo y la urgencia de su unidad, sienten la necesidad de un espacio o lugar donde encontrarse en un ambiente fraternal, conocerse más, poner en común su inquietud, descubrir lo que ya nos une como cristianos y dar gracias al Señor por ello, “vivir durante una semana un ecumenismo práctico, basado en la convivencia fraterna y en el diálogo personal en clima de distensión presidido por la oración ecuménica”, y fomentar el compromiso para continuar este camino que, con la fuerza del Espíritu, nos conducirá a la unidad visible y de plena comunión de la una e indivisa Iglesia de Cristo.

Y así, miembros de la Iglesia Católica, la Iglesia Evangélica Española, la Iglesia Española Reformada Episcopal, y la Iglesia Ortodoxa Rumana en España, celebran el primer Encuentro Ecuménico de El Espinar (Segovia), en la Residencia de Nazaret, los días tres al ocho de septiembre de 1990.

Antonio Andrés Puchades, presbítero de la IERE, uno de los promotores de estos Encuentros, publica un artículo en Pastoral Ecuménica nº. 34 (1995), de gran interés y muy actual, en el que describe los orígenes de los Encuentros Ecuménicos de El Espinar, su finalidad y los contenidos de los seis primeros Encuentros.

Comienza su escrito con una Reflexión introductoria, que la inicia así:

El ecumenismo actual es consecuencia de la cultura de nuestro tiempo o, al menos, de cierta cultura que pretende que los hombres vivan en un mundo más humano y solidario.

Las iglesias no deben colocarse de espaldas a unas condiciones humanas esenciales para la convivencia. Por ello ha descubierto lo que siempre tuvo delante de sí, pero que quizá no supo o no pudo tomar en serio y que es la petición de Jesucristo para que sus discípulos fuesen y formasen una sola Iglesia y no fracciones divididas y enfrentadas. Sus exigencias fueron más radicales todavía, puesto que reivindicó la solidaridad de todos los hombres.

La Iglesia ‘getto’ es una negación de sí misma y de su misión en el mundo, aunque la fuerza de la existencia ‘aparte y autosuficiente’ no ha concluido; no ha sido vencida por la fuerza mayor de la universalidad fraternal.

La mejor disposición de la Iglesia radica en el diálogo. Una Iglesia sin diálogo y sin autocrítica es una Iglesia cerrada en sí misma, sin poder ni saber cómo ofrecer las verdades eternas del Evangelio a la humanidad. Se convierte así en un fin en sí misma, con todos los peligros que esta actitud conlleva.

Sigue analizando las características y necesidad del verdadero diálogo: “es comunicar al otro lo mejor que hay en nosotros mismos para, al mismo tiempo, recibir de él lo más óptimo”, y así “resulta enriquecedor para quienes practican el diálogo y, por extensión, para las iglesias”; hace esta atinada sugerencia: “a veces es más conveniente emplear la palabra ‘conversar’ que ‘dialogar’, por su aparente sentido de amistades que entrecruzan creencias y se enriquecen al escuchar y esa puede ser la plataforma del diálogo que estamos añorando muchos”.

De este modo nacen los Encuentros Ecuménicos de El Espinar, con “una intención que nunca ha sido ocultada: la de la convivencia de los cristianos de diferentes iglesias y la de escuchar y decir cosas que puedan ser beneficiosas para todos”; y añade Antonio:

Creo que estamos haciendo la prehistoria de la unidad de las iglesias y no más. Las instituciones y las personas no cambian fácilmente, y aún los mismos que nos tenemos por ecuménicos estamos en mantillas, pero así debe empezar y no siendo ya adultos.

Espero que el Espíritu de Dios tenga muchas sorpresas que depararnos en el futuro, que deseamos que no tarde.

Un encuentro ecuménico siempre es bueno e interesante puesto que da ocasión al conocimiento mutuo al tratarse durante unos días unas personas que tienen en común inquietudes, sentimientos y, en nuestro caso, una fe que busca la unión de la Iglesia.

2021. Centro Ecuménico Julián García Hernando
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