Entrevistas ecuménicas

«Sólo molestaremos a los otros cuando no seamos honestos con ellos»

Declaraciones del Presidente de la Comisión Episcopal
de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española,
Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia

[A la Revista Católicos (22 enero 2001), 7-9; publicada también en la Revista
“Pastoral Ecuménica” n. 52, enero-abril 2001, 93-98. Autor: José Luis Díez]


 

AgustinGarciaGascoDel 18 al 25 de enero se celebra en todo el mundo, desde hace años, la semana de oraciones por la unidad de los cristianos. Con este motivo, el arzobispo de Valencia y presidente de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, monseñor Agustín García-Gasco, ha hecho unas declaraciones en exclusiva para nuestra revista (Católicos) en las que analiza el presente y el futuro del diálogo ecuménico. Para la máxima autoridad en España, en el campo católico, de relaciones ecuménicas, la Declaración «Dominus lesus» no tiene por qué entorpecer el diálogo con los no católicos, pues busca sólo aclarar posiciones. Es la falta de honestidad y de claridad en las propias posiciones, afirma, lo que molesta a los otros.

¿Ha afectado el documento ¿Dominus Iesus al ecumenismo en España?

Indudablemente que afecta al ecumenismo, para eso está escrita la Declaración «Dominus Iesus». Afecta más directamente al diálogo interreligioso, es decir, al diálogo con las religiones no cristianas. Ese es su contexto teórico. Y como se trata de una Declaración institucional de la Iglesia católica, también afecta, aunque en menor grado, al proceso de búsqueda de la unidad de todos los cristianos.

 

Frente al relativismo

¿Cuál es el objetivo último de la Declaración?

Se trata de situarse como cristianos frente al relativismo ideológico y religioso que parece darse como normal y bueno en algunos sectores. Con esta declaración se pretende poner en evidencia el plano desde el que hablamos. Para los cristianos afirmar a Jesucristo como Señor y Salvador, y a la Iglesia como signo e instrumento del Reino de Dios (Reino que Cristo inaugura y al que está ordenada toda la humanidad) no es un discurso opinable, sino un dato fundante de nuestra fe. Esto es un deber de honestidad para con nuestros interlocutores de otras religiones, a los que respetamos y con los que deseamos caminar en la búsqueda de la verdad. Y también, es un deber para los Pastores de la Iglesia definir bien los cauces por los cuales es legítimo desarrollar una reflexión teológica eficaz.

Algunos grupos, dentro y fuera de la Iglesia católica, han considerado que el documento resulta un obstáculo para el diálogo.

Pienso que la Declaración «Dominus Iesus», más que un obstáculo, es un instrumento útil de aclaración que ha de ser tenido en cuenta en la reflexión teológica católica y en la dinámica misma del diálogo interreligioso. Cualquiera que pretenda excusarse en la Declaración para enrarecer el diálogo interreligioso, ha de saber que no se ajusta a la intención de la Iglesia. Cualquiera puede asomarse a los grandes documentos, a los gestos y a las declaraciones conjuntas para comprobar que la intención de la Iglesia católica es de favorecer el diálogo, si bien éste tiene sus presupuestos irrenunciables.

¿Cómo ha influido el Jubileo en el desarrollo ecuménico español?

El mismo día de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de san Pedro, quedó de manifiesto que uno de los pilares sobre los que se asentaba la celebración del Gran Jubileo del 2000 era la reconciliación entre los cristianos. Una imagen para la historia, llena de significado: el Santo Padre Juan Pablo 11 acompañado por el arzobispo de Canterbury y el metropolita Athanasios, arrodillados y orando ante la Puerta Santa y cruzando juntos su umbral.

Esa imagen expresa, mejor que ninguna otra cosa, que el ecumenismo es un proceso querido por Dios e imparable. Conviene tener en cuenta que cuando los cristianos hablamos de ecumenismo nos referimos prioritariamente a la búsqueda de la unidad visible entre las Iglesias cristianas. Con ellos se reconoce que las divisiones históricas hieren la voluntad de Jesucristo y desfiguran lo que la única Iglesia de Dios en Cristo es y significa, además de entorpecer la misión evangelizadora de la que somos depositarios todos los bautizados. Por ahí enfoca el Santo Padre la urgencia del ecumenismo cristiano. El Gran Jubileo del 2000 es para el ecumenismo español un momento de gracia. Ha sido particularmente positiva la firma, en octubre 1999, de la Declaración sobre la Doctrina de la Justificación. Con ese documento se han superado 400 años de conflictos doctrinales y, sin duda, la reconciliación con los hermanos de las Iglesias de la Reforma está más cercana.

 

PRIORIDADES

Prioridades del Secretariado de Relaciones Interconfesionales para estos próximos años.

Pienso que podrían aglutinarse en dos o tres prioridades fundamentales, que no las únicas, Serían: favorecer las relaciones entre las Iglesias y comunidades cristianas no católicas, fomentar la creación de los espacios apropiados para el diálogo interreligioso; insistir para que tanto el diálogo ecuménico como el diálogo interreligioso se realice dentro de sus cauces institucionales y doctrinales legítimos.

¿Cuáles son los campos concretos en que actúa el Secretariado de Relaciones Interconfesionales?

Tengo que decide que si los enumerara uno por uno, con todos sus contenidos, necesitaría usted mucho papel. De todos modos, por lo que le acabo de decir, podrían deducirse fácilmente. Los aglutino en tres bloques:

  • Promover, animar, aconsejar y orientar la práctica de las normas vigentes en la Iglesia católica en lo que al ecumenismo y al diálogo interreligioso se refiere en España. Entre otras cosas eso implica una tarea de asesoramiento a las comisiones diocesanas. Esto incluye, por supuesto, la coordinación con otras comisiones de la Conferencia Episcopal que puedan necesitar apoyo, asesoramiento o información.
  • Establecer relaciones con los responsables de las Iglesias y comunidades cristianas no-católicas para la promoción de la Unidad de los Cristianos en nuestro ámbito territorial. Y también, entablar relaciones con los máximos representantes de las diferentes religiones, para favorecer el diálogo.
  • Organizar, apoyar y ofrecer encuentros, sesiones de trabajo, documentación, información, asambleas o actividades propias de los fines del Secretariado.
    ¿Ha calado el ecumenismo en España en el clero, los centros eclesiásticos de estudio, las diócesis, parroquias, movimientos...?

En general sí que ha calado. Tenga en cuenta que España es un país de tradición fundamentalmente católica y que aquí no tenemos comunidades no católicas con la fuerza que existen en otros países. Por eso, si bien en rasgos generales el ecumenismo es un hecho irrenunciable y en ello están implicados todos los sectores de la Iglesia española, también es cierto que depende de la realidad de las diferentes diócesis el que haya un movimiento ecuménico más o menos consolidado.

 

Singularidad Hispana

¿La situación española es homogénea?

En España hay diócesis con mucha vida ecuménica porque la realidad pone de manifiesto la existencia de comunidades cristianas no católicas muy significativas. Eso genera un movimiento ecuménico muy vigoroso. Esto es particularmente importante en diócesis con gran afluencia turística, En otras diócesis que tienen mucha acogida de inmigrante s se da también una importante presencia de fieles de otras religiones, sobre todo del Islam. Valencia sería un ejemplo de ambas realidades, por eso existe el proyecto del Centro Ecuménico de Oliva, que desea abrir un espacio ecuménico adecuado en el ámbito de nuestra archidiócesis. Pero, respondiendo a su pregunta, son mayoría los sacerdotes, parroquias, religiosos y religiosas, y movimientos que son sensibles y actúan adecuadamente en lo que al ecumenismo se refiere.

¿Existe un acercamiento de los laicos al ecumenismo?

Los laicos son sensibles al ecumenismo y los que se comprometen con mayor entusiasmo, especialmente en favor de la unidad de todos los cristianos, Particularmente los jóvenes entienden la importancia del ecumenismo y saben colaborar sin estridencias y con franqueza.

Frecuentemente se habla de dificultades ecuménicas en España, ¿cuáles?

No olvide que el ecumenismo, de por sí, es complicado. Exige honestidad y no puede hacerse de cualquier manera y desde cualquier ámbito. En lo que a las relaciones intercristianas se refiere: se ha de comprender que el proceso hacia la unidad es lento, no porque no se desee, sino porque exige mucho diálogo. Y como Juan Pablo II ha insistido, mucha conversión de unos y otros a Jesucristo para superar las heridas de la división. La convicción profunda es aquella del ahora beato Papa Juan XXIII: es más lo que nos une que lo que nos separa. El logro de la unidad se hará porque juntos vamos a las fuentes de la fe y redescubrimos lo esencial, lo que no puede cambiar, lo que debe ser adaptado y lo que se ha de corregir. Y aquí no caben ideologías ni romanticismos. La pauta la da el Evangelio y la Tradición viva de las Iglesias. Juan Pablo II reafirma la irreversibilidad del proceso ecuménico. En España dada la realidad que tenemos, donde las otras comunidades cristianas son minoritarias, todos dependemos un poco de los grandes organismos que se han establecido para la búsqueda de la unidad.

 

Otras religiones

¿Y respecto al diálogo interreligioso?

Respecto al diálogo interreligioso, las dificultades son mucho más notorias. Una de ellas estriba en que nos encontramos con la paradoja de que los poderes políticos, que por definición son aconfesionales, pretenden convocar, promover y dirigir el diálogo interreligioso. Y, francamente, ese papel no les corresponde. Detrás hay intereses variados, no todos aceptables. Esta pretensión de hacer del ámbito político una plataforma para el diálogo interreligioso entorpece notablemente las cosas y produce mucha confusión. Una cosa es que desde instancias sociopolítico-culturales se pretenda un acercamiento al hecho religioso para comprenderlo, y otra muy diferente es que estas instancias se conviertan en plataformas del diálogo interreligioso. La plataforma para el diálogo interreligioso ha de ser creada por las religiones mismas, como parte de su propia búsqueda religiosa. ¿Alguien puede olvidar el encuentro interreligioso de Asís del año 1989?

¿Cuál sería su petición a los católicos españoles como presidente de la Comisión de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal?

Primero, que no olviden que la búsqueda de la unidad es un deber de todos los cristianos y que es voluntad del Señor. Junto a eso, que no dejen de orar. Que conozcan a los hermanos de otras Comunidades cristianas no católicas y que sepan colaborar con ellos. En segundo lugar que no pretendan hacer las cosas sin criterio, por muy bonitas que puedan resultar. Esto significa que tengan en cuenta las orientaciones de los obispos y que actúen con coherencia, responsabilidad y respeto. La Iglesia católica tiene unas directrices muy claras sobre el ecumenismo que no están hechas al azar y que han demostrado sobradamente su eficacia.

¿Y sobre el diálogo con las religiones no cristianas, como el islam?

Respecto al diálogo interreligioso, pediría a los católicos que sean acogedores con los creyentes de otras religiones, pero que no oculten su identidad cristiana ni renuncien a los contenidos de su fe en aras de una mala inteligencia de las cosas o de un temor a «molestar» a los otros. Molestaremos a los otros cuando no seamos honestos con ellos. Los cristianos tienen una misión encomendada por Jesucristo: la evangelización, eso implica el testimonio inconfundible de su fe, el saber dar razón de su esperanza, como decía san Pablo.

¿Cuál es la realidad de las relaciones actuales entre la Iglesia católica en España y las otras Iglesias y Confesiones cristianas?

De lo que ha dicho hasta ahora, usted mismo puede extraer conclusiones. La realidad de España es muy diferente de otros países. Por ejemplo, si usted va a Francia comprobará que la intersección entre comunidades católicas, protestantes u ortodoxas es mucho mayor que aquí, incluso llevan siglos de convivencia. Hasta finales del siglo XIX no empiezan a asentarse comunidades cristianas no católicas, muy minoritarias y con poca incidencia.

 

España Católica

¿España es hoy un país católico?

Hoy por hoy España sigue siendo un país católico, además de por el número de miembros de la Iglesia católica, porque la Iglesia católica sigue siendo un motor social y cultural de primera magnitud. Ahora bien, desde la Conferencia Episcopal, como desde diócesis concretas, avanzamos hacia una mejor relación, de más calidad. Incluso ayudando de muchas maneras a las comunidades no-católicas para que estén bien atendidas o para que sus derechos sean respetados. En los centros educativos católicos se acoge con todo cariño a los niños y jóvenes no católicos. Hay parroquias católicas que, de acuerdo con sus obispos, ponen sus instalaciones a disposición de otras Comunidades que carecen de locales propios e incluso comparten celebraciones de la Palabra o alguna etapa catequética. Son frecuentes las reuniones de oración o celebraciones de carácter ecuménico. En general, y en resumen, las relaciones entre la Iglesia católica española y las otras Iglesias y Comunidades cristianas son buenas.