Entrevistas ecuménicas

Signos del reacercamiento ortodoxo-católico según el Cardenal Kasper

Entrevista a "Avvenire" al cardenal Walter Kasper,
presidente del Pontificio Consejo para
la Promoción de la Unidad de los Cristianos

[Zenit, 24 de mayo de 2006]


 

Kasper


Eminencia, ¿qué ha sucedido en estos últimos tiempos entre Roma y Moscú?

Cardenal Kasper: Nuestra impresión es que el ambiente ha mejorado mucho. El Patriarcado [ortodoxo. Ndt] de Moscú está dispuesto a colaborar sobre todo en el redescubrimiento de las raíces cristianas de Europa. Es un tema que nos importa mucho también a nosotros. Esperamos que se pueda avanzar paso a paso. Pero requerirá tiempo. Los problemas en el diálogo ecuménico nunca han sido sólo dogmáticos; también hay diferencias de mentalidad. El propio Patriarca Alejo no puede siempre avanzar como querría. Pero estoy convencido de que él está dispuesto a dar pasos importantes. Como lo está Benedicto XVI. No hay aún proyectos concretos, pero esperamos de verdad poder preparar el terreno para un encuentro entre ellos.

 

Además en septiembre, en Belgrado, reanudará sus trabajos, tras seis años de estancamiento, la Comisión mixta para el diálogo teológico con las Iglesias ortodoxas en su conjunto.

Será la primera sesión plenaria de la nueva comisión, con nuevos miembros. También el tema es nuevo: reflexionaremos sobre qué quiere decir estar en plena comunión. Y dentro de este marco queremos hablar del primado del Papa y del problema del llamado uniatismo.

 

¿Qué ha cambiado respecto al verano de 2000, cuando los trabajos de la Comisión se interrumpieron?

Hemos mejorado primero nuestras relaciones con Iglesias individuales. Lo hemos hecho con la de Grecia, Serbia, Bulgaria, y también con Moscú. Ahora hay un nuevo clima de confianza. Y pienso que construir confianza es siempre lo más importante.

 

¿Pero este clima de confianza, en Moscú, se refleja también en las relaciones más cotidianas entre católicos y ortodoxos?

La impresión es que también en esto hay mejoría. Ciertamente todas las dificultades no han desaparecido. Son cuestiones más bien ligadas a las relaciones entre mayoría y minorías. Y además está también el problema histórico de las relaciones entre rusos y polacos. Se necesita tiempo para superar ciertos prejuicios. Que por lo demás existen por ambas partes.

 

El dialogo teológico se reanuda precisamente en los Balcanes, símbolo en los ‘90 de graves divisiones

Es un hecho muy significativo: también la Iglesia serbia estuvo durante bastante tiempo cerrada, y en cambio ahora se ha abierto al diálogo. Son ellos quienes se ofrecieron como sede para los trabajos. En Belgrado, ahora, el Santo Sínodo y la Conferencia Episcopal católica se encuentran regularmente para orar juntos, para informarse.

 

Y en noviembre tendrá lugar la visita de Benedicto XVI al Patriarca de Constantinopla.

El Papa habría deseado hacer ya el año pasado este viaje, pero no fue posible. Ahora visitará al Patriarca ecuménico, que tiene un primado de honor entre los patriarcas ortodoxos. Este viaje no dará resultados inmediatos, pero tendrá un valor simbólico importante. Y también será una ocasión para apoyar al Patriarca, a los católicos y a todos los demás cristianos que en Estambul y en Turquía viven su fe en una situación no fácil.

 

¿El encuentro con Bartolomé será en El Fanar, la sede del Patriarcado?

Sí. El Papa irá antes a Ankara, donde visitará a las autoridades. Luego se trasladará a Éfeso. Finalmente en Estambul tendrá un encuentro con el Patriarca ecuménico.

 

En un mundo donde Oriente ha vuelto a ser una zona muy caliente, ¿qué puede expresar este reacercamiento entre católicos y ortodoxos?

Con nuestras relaciones debemos ser un signo de reconciliación. Pienso sobre todo en Oriente Medio, donde las Iglesias cristianas son minoría. Hemos hecho muchos progresos en las últimas décadas; colaboramos, nos visitamos, hay muchos intercambios. Pero es verdad: el peligro del terrorismo y los enfrentamientos que vemos nos demandan un encuentro aún más pleno para ser auténticos testigos de paz.