Infoekumene / Organismos centrales de diálogo y cooperación

Consejo Mundial de Iglesias

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es la mayor y más representativa de las muchas expresiones organizadas del moderno Movimiento Ecuménico, cuyo objetivo es la unidad de los cristianos.

El CMI agrupa a más de 340 iglesias, denominaciones y comunidades de iglesias en más de 100 países y territorios de todo el mundo que representan a unos 400 millones de cristianos, incluidas la mayoría de las iglesias ortodoxas, gran cantidad de denominaciones de tradiciones históricas de la Reforma Protestante como anglicanos, bautistas, luteranos, metodistas y reformados, así como muchas iglesias unidas e independientes. Si bien la mayoría de las iglesias fundadoras del CMI eran europeas y norteamericanas, hoy la mayor parte está en África, Asia, el Caribe, América Latina, Oriente Medio y el Pacífico.

Para sus iglesias miembros, el CMI es un espacio insustituible en el que pueden reflexionar, hablar, actuar, orar y trabajar juntas, interpelarse y apoyarse mutuamente, compartir y debatir entre sí. Como miembros de esta comunidad, las iglesias que se adhieren al CMI:

  • están llamadas a alcanzar el objetivo de la unidad visible en una sola fe y una sola comunión eucarística,
  • promueven el testimonio común en el trabajo de misión y evangelización,
  • realizan un servicio cristiano atendiendo a las necesidades humanas, eliminando las barreras que separan a los seres humanos, buscando la justicia y la paz y salvaguardando la integridad de la creación, y
  • promueven la renovación en la unidad, el culto, la misión y el servicio.

 

El CMI y el Movimiento Ecuménico

CMIGinegraEl moderno Movimiento Ecuménico se inició a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando los cristianos empezaron a orar y colaborar por encima de fronteras denominacionales. Al final de la década de 1920 habían surgido varios movimientos pioneros en favor de la unidad de las iglesias en el mundo. En 1937 algunos líderes eclesiásticos decidieron constituir un Consejo Mundial de Iglesias y, en agosto de 1948, se reunieron en Amsterdam representantes de 147 iglesias para fundar el CMI.

Desde entonces, la cantidad de iglesias de todos los continentes que se han sumado a esta búsqueda de la unidad cristiana ha ido en aumento. Y han construido nuevos puentes sobre los antiguos cismas y las diferencias de opinión e interpretación que separaban a los creyentes. A medida que cambiaban las relaciones entre las iglesias, también ha cambiado el papel del CMI en el Movimiento Ecuménico.

El Movimiento Ecuménico estimula a cooperar y compartir, y propicia el testimonio y la acción en común de las iglesias. Trata de renovar la iglesia mediante actividades y redes entre miembros del clero y laicos, especialmente mujeres y jóvenes. Busca la unidad visible, no como un fin en sí mismo, sino para dar un testimonio fidedigno “para que el mundo crea”, y para la sanidad de la comunidad humana y la integridad de toda la creación de Dios.

Aunque participa en otras formas de cooperación y diálogo entre religiones y culturas a nivel internacional, el Movimiento Ecuménico está arraigado en la vida de las iglesias. Y aunque su ámbito es mundial (oikoumene significa “toda la tierra habitada”), está particularmente interesado en el ser y la vida verdaderos de la iglesia como comunidad sin exclusiones, en cada lugar y en todos los lugares.

¿Cuáles son los principales logros del Movimiento Ecuménico en los últimos 50 años?

Nuevos consejos de iglesias y otros órganos ecuménicos en diversos países y regiones han creado una red ecuménica auténticamente mundial de la cual el CMI forma parte. La creación de esta red ha motivado a sus miembros a compartir una gran cantidad de recursos de toda índole: teológicos, litúrgicos, espirituales, materiales y humanos.

La Iglesia Católica Romana es miembro de pleno derecho de muchas organizaciones ecuménicas nacionales y varias regionales, y mantiene una relación de trabajo regular con el CMI.

Convicciones compartidas sobre fe, vida y testimonio están enriqueciendo progresivamente la reflexión teológica que se lleva a cabo desde perspectivas estrictamente confesionales. Por ejemplo, teólogos de diferentes tradiciones eclesiales que trabajan juntos en la Comisión de Fe y Constitución del CMI elaboraron una declaración sobre bautismo, eucaristía y ministerio que ha promovido nuevas formas de culto en las iglesias, y una mayor comprensión y mejores relaciones entre las iglesias de distintas tradiciones confesionales.

Durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los cristianos se unen en la oración de nuestro Señor de que todos sean uno para que el mundo crea. Esta Semana, cuyo tema es preparado cada año por la Comisión de Fe y Constitución y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, promueve una comunidad más profunda entre las iglesias a nivel local.

Desde su creación, el CMI ha apoyado e inspirado la participación de las iglesias en las luchas por la justicia, la paz y la creación. Un ejemplo es el valiosísimo apoyo dado por las iglesias, mediante el Programa del CMI de Lucha contra el Racismo, a la erradicación del apartheid en Sudáfrica. La contribución a los esfuerzos para poner fin a veinte años de conflicto civil en Sudán, o para la reunificación de Corea del Norte y del Sur, o en defensa de los derechos humanos en América Latina durante los años de crueles dictaduras militares en la región, son tres entre otros muchos ejemplos.

El reconocimiento de la importancia del diálogo interreligioso y de las relaciones con otras religiones, así como de la responsabilidad de las iglesias por la integridad de la creación, han sido características distintivas del Movimiento Ecuménico.

En nuestros días, tanto el Movimiento Ecuménico como el CMI están cambiando. Surgen nuevas formas de compromiso ecuménico; los jóvenes descubren sus propias expresiones de ecumenismo y de iglesia y se apropian de ellas; entre la multiplicidad de organismos ecuménicos, el CMI reorienta sus energías hacia lo que mejor sabe hacer y está especialmente dotado para hacer.

El CMI comparte el legado del Movimiento Ecuménico único y la responsabilidad de mantenerlo vivo. Como el organismo más representativo entre las muchas expresiones organizadas del Movimiento Ecuménico, el papel del Consejo es abordar las cuestiones ecuménicas mundiales y actuar como garante de la coherencia interna del Movimiento.

 

Iglesias miembros

Las iglesias que constituyen el CMI viven en condiciones sociales, económicas, culturales y políticas muy diferentes. Tienen diversas formas de culto, de organización y de gobierno. Es esta diversidad la que hace que el CMI sea un foro extraordinario en el que todos se sienten estimulados. En el Consejo, las iglesias se interpelan recíprocamente con miras a un compromiso ecuménico más profundo y costoso. Esta responsabilidad mutua adopta diversas formas, por ejemplo:

  • el reconocimiento de que ser miembro de la iglesia de Cristo va más allá de la iglesia de cada uno, y de que las otras iglesias poseen, por lo menos, “elementos de la iglesia verdadera”,
  • la ayuda mutua en casos de necesidad,
  • la abstención de acciones incompatibles con las relaciones fraternales,
  • el establecimiento de relaciones espirituales para aprender unas de otras.Pueden persistir tensiones históricas y diferencias y aparecer nuevas dificultades, pero el compromiso fundamental de erigir una comunidad entre las iglesias miembros del CMI permanece. Aunque la pertenencia al CMI no es en modo alguno la única forma de colaboración a nivel internacional entre las iglesias, evidencia su voluntad de hacer suyos de manera visible, duradera y organizada los objetivos del Movimiento Ecuménico.

 

Finanzas

La labor del CMI se sostiene mediante contribuciones económicas de sus iglesias miembros y fondos recibidos de organizaciones, fundaciones y personas relacionadas con las iglesias. El Consejo obtiene también ingresos de inversiones, del alquiler de oficinas en el Centro Ecuménico en Ginebra, de aranceles pagados por los cursos en el Instituto Ecuménico y de la venta de publicaciones del CMI.

El presupuesto del CMI para 2003 es de 46,8 millones de francos suizos. El gráfico muestra cómo fue empleado el presupuesto del año 2002, que ascendió a 52,1 millones de francos suizos.

 

Funciones y breve reseña histórica del CMI

La Base del Consejo Mundial de Iglesias, ratificada por las iglesias miembros, describe al Consejo como una "comunidad de iglesias que confiesan al Señor Jesucristo como Dios y Salvador, según el testimonio de las Escrituras, y procuran responder juntas a su vocación común, para gloria del Dios único, Padre, Hijo y Espíritu Santo".

Constitucionalmente, el “objetivo principal” del Consejo Mundial de Iglesias es “ofrecer un espacio donde las iglesias puedan exhortarse unas a otras a alcanzar el objetivo de la unidad visible en una sola fe y una sola comunión eucarística".

La Constitución dice también que las iglesias por medio del Consejo:

  • favorecerán la búsqueda en la oración del perdón y la reconciliación en un espíritu de responsabilidad mutua
  • facilitarán el testimonio común en su labor de misión y evangelización
  • expresarán su compromiso con la diaconía, poniéndose al servicio de las necesidades humanas, eliminando las barreras que separan a los seres humanos, promoviendo una sola familia humana en la justicia y la paz, y salvaguardando la integridad de la creación
  • se ayudarán mutuamente en sus relaciones con los creyentes de otras comunidades religiosas
  • promoverán la renovación y el crecimiento en la unidad, el culto, la misión y el servicio.

Las iglesias miembros del CMI (actualmente 342), ubicadas en más de un centenar de países, representan prácticamente todas las tradiciones cristianas. El CMI colabora con consejos cristianos nacionales y regionales, organizaciones internacionales de Comuniones Cristianas Mundiales (p.ej., la Federación Luterana Mundial, la Alianza Reformada Mundial, el Consejo Metodista Mundial) y con muchos órganos ecuménicos especializados en el plano internacional. Mediante su Comisión de las Iglesias para Asuntos Internacionales, el Consejo está acreditado ante las Naciones Unidas como organización no gubernamental.

Entre las tradiciones que no son miembros del CMI están la Iglesia Católica Romana, los Adventistas del Séptimo Día y el Ejército de Salvación. Sin embargo, estas tradiciones forman parte de algún consejo cristiano nacional y/o regional. En su calidad de organismo confesional mundial, el Ejército de Salvación mantiene relaciones fraternas con el CMI. El personal del CMI y del Vaticano colaboran de diversas formas. Además del Grupo Mixto de Trabajo CMI-Iglesia Católica Romana que se reúne anualmente, el Vaticano nombra algunos de los miembros de la Comisión de Fe y Constitución del CMI.

Unas 200 personas trabajan en la sede del CMI en Ginebra. La labor programática del CMI se divide en cuatro grupos básicos: Comunicación; Finanzas, Servicios y Administración; Temas de Estudio y Acción (Fe y Constitución; Misión y Evangelización; Justicia, Paz y Creación; Educación y Formación Ecuménica); Relaciones (Relaciones Ecuménicas; Relaciones regionales y Compartir Ecuménico; Relaciones y Diálogo Interreligiosos; Relaciones Internacionales). El Consejo cuenta con una biblioteca de más de 100.000 volúmenes ubicada en el Centro Ecuménico de Ginebra, y un Instituto Ecuménico situado en Bossey, en las proximidades de Ginebra.

Desde su Primera Asamblea en Amsterdam, en 1948, las asambleas del CMI, órganos legislativos supremos, se reunieron en Evanston (proximidades de Chicago, 1954), Nueva Delhi (1961), Uppsala (1968), Nairobi (1975), Vancouver (1983), Canberra (1991) y Harare (1998).

La Asamblea de Harare eligió los ocho presidentes del CMI, a saber: Dra. Agnes Abuom (Iglesia Anglicana, Kenya); Rev. Kathryn Bannister (Iglesia Metodista, Estados Unidos de América); Obispo Jabez Bryce (Iglesia Anglicana, Tonga); Su Eminencia Metropolitano Chrysostomos (Iglesia Ortodoxa, Turquía); Su Santidad Mar Ignatius Zakka Iwas (Iglesia Ortodoxa Oriental, Siria); Sr. Moon Kyu Kang (Iglesia Presbiteriana, Corea); Obispo Federico Pagura (Iglesia Metodista, Argentina); Obispo Eberhardt Renz (Iglesia Luterana, Alemania).

Todos ellos forman parte del Comité Central del CMI, compuesto de 158 miembros, que se reúne cada 12 a 18 meses. Los miembros de la Mesa son el Moderador (Su Santidad Aram I, Iglesia Ortodoxa Oriental, Líbano), dos Vicemoderadores [Jueza Sophia Adinyira (Iglesia Anglicana, Ghana); la Dra. Marion Best (Iglesia Unida, Canadá)] y el Secretario General, que es el jefe ejecutivo del personal del CMI. Los miembros de la Mesa y otros miembros del Comité Central componen los 25 miembros del Comité Ejecutivo del CMI, que se reúne dos veces por año.

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