Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2017

Día 8: Embajadores de Cristo

Reflexión del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

 

Miércoles, 25 de enero.- « ¡Reconciliaos con Dios! » (2 Corintios 5, 20).

 

El oráculo de Miqueas anuncia que en los últimos días reinará la justicia (cf. Miqueas 4, 1-5). Y el salmista, por su parte, canta las maravillas de la ciudad de Dios (Salmo 87). Y el vidente de Patmos escribe haber visto un cielo nuevo y una tierra nueva, o sea la ciudad de los elegidos, en contraste total con Babilonia (Apocalipsis 21, 1-5a). A ese don de Dios, a esa ciudad de los elegidos debe apuntar siempre también la santa causa de la unidad. Un cometido, este de la viña del Señor, que presupone igualmente el encuentro con el Señor resucitado, cuyas primeras apariciones señalan la tarea evangelizadora de la reconciliación (Juan 20, 11-18).

Tirando de la típica utopía bíblica, podríamos abrir la compuerta de los interrogantes: ¿Y si las profecías de la Biblia se hicieran realidad? ¿Y si las guerras entre los pueblos se detuvieran y se hiciera de las armas instrumentos de vida? ¿Y si la justicia de Dios y la paz reinaran, una paz que fuera más que la simple ausencia de guerra? ¿Y si toda la humanidad se juntara para una celebración en la que ni tan siquiera se marginara a una persona? ¿Y si no hubiera ya luto, ni llanto, ni muerte? Sería la plenitud de la reconciliación realizada por Dios en Jesucristo. ¡Sería el cielo! Y a ello apuntan, sin duda, los oráculos de la Sagrada Escritura. Sólo que todo lo que en los cielos nuevos y la nueva tierra será una gozosa e irreversible realidad, ahora mismo, en el tiempo que fluye y no vuelve, no pasa de ser una utopía.

Los salmos, los himnos, los cánticos inspirados cantan el día cuando toda la creación llegada a su plenitud finalmente alcance su meta, el día en que Dios será «todo en todos». Hablan de la esperanza cristiana, del cumplimiento del reino de Dios en el que el sufrimiento se convertirá en alegría. En aquel día, la Iglesia será revelada en su hermosura y gracia como el único cuerpo de Cristo. Siempre que nos reunimos en el Espíritu para cantar juntos el cumplimiento de las promesas de Dios, se abren los cielos y empezamos a bailar aquí y ahora al son de la melodía de la eternidad. Puesto que ya podemos experimentar esta presencia del cielo, celebremos juntos. Podemos sentirnos inspirados para compartir imágenes, poesías y cantos de nuestra tradición particular. Estos recursos pueden abrir espacios para que experimentemos nuestra fe común y nuestra esperanza del Reino de Dios.

Lo grande, lo fascinante, lo sublime del ecumenismo es que, vivido en plenitud, puede hacernos vislumbrar el aleluya sin fin de la Pascua de la unidad, cuando la Iglesia, por fin unida para siempre, sea como el inmenso coro polifónico que le canta a Dios sin desentonos ni estridencias como tantas veces ocurría en la tierra, cuando los cristianos peregrinaban divididos. El ecumenismo a tope puede hacernos pregustar la dicha infinita de la unidad de comunión que viven las Tres Personas adorables de la Trinidad. Bueno será, por eso, que, al concluir el Octavario, el corazón unido de los cristianos eleve preces al Dios trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, le dé gracias por esta Semana de Oración que ha permitido estar juntos, como cristianos reconciliados y unidos en el cántico de alabanza, y por los distintos modos también de hacer nuestra su presencia de amor. Él puede hacer, sin duda, que siempre logremos alabar juntos su santo nombre y podamos por ello seguir creciendo en la unidad y la reconciliación.

La oración conclusiva que aporta la comisión redactora del material de la Semana es sumamente expresiva: «Gloria canten a ti las humanas y angélicas lenguas con arpas y címbalos. De doce perlas son las puertas de tu ciudad; seremos compañeros de los ángeles en torno a tu alto trono. Ojo ninguno ha visto, ni oído alguno percibió una alegría tal. Seremos felices eternamente en dulce júbilo». No le va a la zaga en contenido y melodía el Sonne der Gerechtigkeit de los corales evangélicos. Cántico a la Christusfest de católicos y luteranos.

 

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La Semana de la Unidad 2017 ha permitido estar juntos,
como cristianos reconciliados y unidos en el cántico de alabanza

Pedro Langa Aguilar