Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2019

Día 6: Ser profetas de la buena noticia...

Mensaje conjunto del Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico Bartolomé por la jornada mundial de oración por el cuidado de la creación (Vaticano-Fanar, 1 de septiembre de 2017)

 

Ser profetas de la buena noticia para toda la creación

 

Reflexión del Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA para el 23.01.19

Miércoles, 23 de enero.- «Se llama Señor del universo» (Jr 10,16). Jeremías afirma en torno a los ídolos y el Dios verdadero, que Yahveh es el Dios vivo y el Rey eterno, quien hizo la tierra con su poder, el que estableció el orbe con su saber, y con su inteligencia expandió los cielos, de modo que se llama Señor del universo. De igual modo habremos de sostener que dentro del universo radica también la solidaridad ecuménica, esa que tiende de suyo precisamente a procurar concierto y armonía y consonancia en la creación entera, comprendidas las relaciones intereclesiales.

Los cristianos de todo el mundo comparten en estos días del Octavario momentos de oración para sensibilizarse en la confraternización y la unidad eclesiales, procurando revivir con especial énfasis los requerimientos todos evangélicos del Ut unum sint. La Iglesia de Cristo está llamada a ser, aquí, preludio de este reino. Ocurre, sin embargo, que en nuestra desunión nos quedamos cortos. Fallamos a la hora de ser el signo del amor de Dios para su pueblo.

De análoga forma a como la injusticia ha hecho crecer las divisiones que han desgarrado la sociedad de Indonesia, así también la injusticia no ha hecho sino alimentar y fomentar divisiones y distancias en la Iglesia. Nos arrepentimos de la injusticia, que causa tanto desencuentro, es verdad, pero como cristianos creemos en el poder de Cristo para perdonarnos y redimir. De este modo, nos encontramos unidos bajo la cruz de Cristo, pidiendo a la vez que, por su gracia, ponga fin a la injusticia, y, por su misericordia, perdón a nuestros pecados, que han sido la causa de nuestra división. «Actúa siempre con toda justicia» (Dt 16,20), es el lema del Octavario de este año y, en consecuencia, el espíritu que preside las reflexiones bíblicas de cada día.

La celebración ecuménica de estas horas pone de relieve la importancia de pasar de los discursos sobre la unidad, la justicia y la misericordia a la acción y el compromiso concreto de llevar a cabo actos de unidad, justicia y misericordia en nuestras vidas personales y en la vida de nuestras comunidades cristianas. El compromiso por la justicia, la misericordia y la unidad habrá de presidir, pues, la oración de los participantes, sí, pero traducida cada día en llevar a cabo un determinado acto de justicia, misericordia o unidad.

El mundo creado es, sin duda, una manifestación del poder asombroso de Dios. La grandeza de Dios se hace visible en y a través de toda la creación. «Se llama Señor del universo». Pero no nos hagamos ilusiones, ni pensemos que todo esto, con decirlo así, bonitamente, ya está hecho y va de suyo. Ni mucho menos. Urge una implicación seria, comprometida, exigente, propia de los hijos de Dios, quienes, por cierto, no lo van a tener fácil en este arriesgado menester, porque hoy nos enfrentamos a una gran crisis ecológica global que amenaza la supervivencia del mundo natural.

Muchas personas, llevadas por la codicia, han explotado la creación más allá de lo sostenible. En nombre del desarrollo, se talan bosques y la contaminación destruye la tierra, el aire, los ríos y el mar, haciendo imposible la agricultura y la obtención de agua potable y causando la muerte de animales. En este contexto es útil recordar que después de su resurrección Jesús mandó a sus discípulos a proclamar la buena noticia a «toda la creación». Cuando decimos toda la creación, hemos de ser conscientes de que ninguna parte de la creación queda fuera del plan de Dios de hacer nuevas todas las cosas.

Las palabras de Jesús resucitado recogidas por Marcos momentos antes de la Ascensión: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15). Por todo el mundo, y a toda la creación, universalidad que tanto tiene que ver con el concepto mismo de la Ecúmene, de donde sale el término ecumenismo. Se hace precisa, por tanto, una metanoia, es decir, una conversión radical que va desde una tendencia a explotar a una actitud que valora la creación y nos reconcilia con ella.

Algunos movimientos liderados por personas de distintas confesiones en Indonesia y en muchos otros lugares del mundo están empujando a los cristianos a que promuevan Iglesias eco-amigables y tomen partido contra el abuso ambiental. Esto une a los cristianos, claro es, para dar testimonio de su Creador, «pues él ha creado todo». Cuando nos unimos con otros cristianos para defender nuestra casa común terrenal, no solo nos estamos comprometiendo activamente, sino que estamos obedeciendo el mandato del Señor de proclamar la buena noticia del amor sanador y restaurador de Dios a toda la creación.

Reciba el Dios de amor, en fin, por cuya palabra las cosas todas fueron creadas,nuestra más expresiva y filial gratitud por su divino don del universo, el cual refleja su gloria, su belleza y su ternura. Bien estará, pues, acudir a Él y suplicarle, asimismo, que nos otorgue la sabiduría para caminar suavemente sobre la tierra y, juntos, ser profetas de la Buena Noticia para toda la creación.

Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA