Cartas Pastorales de los Obispos de España

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018

«La unidad de los cristianos, un reto»

JuanJoseOmellaEl pró­xi­mo jue­ves día 18 de enero ini­cia­mos la Se­ma­na de Ora­ción por la Uni­dad de los Cris­tia­nos, que cul­mi­na­rá el 25 de enero con la ce­le­bra­ción de la fies­ta de la Con­ver­sión de san Pa­blo. Este año el lema es: «Fue tu dies­tra quien lo hizo, Se­ñor, res­plan­de­cien­te de po­der» (Ex 15,6).

Card. Juan José Omella El próximo jueves día 18 de enero iniciamos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que culminará el 25 de enero con la celebración de la fiesta de la Conversión de san Pablo. Este año el lema es: «Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder» (Ex 15,6). El lema de este año quiere ir al núcleo para recordarnos que es el Señor quien sostiene nuestra vida, […]
El lema de este año quie­re ir al nú­cleo para re­cor­dar­nos que es el Se­ñor quien sos­tie­ne nues­tra vida, es Él quien hace ma­ra­vi­llas y hace po­si­ble lo que a nues­tros ojos pa­re­ce­ría inal­can­za­ble. Nues­tros her­ma­nos cris­tia­nos del Ca­ri­be, de tra­di­cio­nes di­ver­sas, han he­cho ex­pe­rien­cia de la mano po­de­ro­sa de Dios en el fin de la es­cla­vi­tud. Los pue­blos del Ca­ri­be con­ser­van un can­to de vic­to­ria so­bre la opre­sión de la es­cla­vi­tud. Se tra­ta de un can­to de li­ber­tad que los une. Ac­tual­men­te afron­tan nue­vos re­tos que ame­na­zan otra vez con es­cla­vi­zar y de­te­rio­rar la dig­ni­dad del ser hu­mano crea­do a ima­gen y se­me­jan­za de Dios.

La dig­ni­dad hu­ma­na no se pue­de per­der, pero con fre­cuen­cia se os­cu­re­ce por el pe­ca­do per­so­nal. Este pe­ca­do pro­vo­ca que a me­nu­do nues­tras re­la­cio­nes so­cia­les ca­rez­can de la jus­ti­cia y com­pa­sión que hon­ran la dig­ni­dad hu­ma­na. El pe­ca­do des­va­ne­ce el amor y el res­pe­to en nues­tras re­la­cio­nes y de­ri­va en si­tua­cio­nes de po­bre­za, vio­len­cia, in­jus­ti­cia, pena, do­lor y an­gus­tia, que afec­tan de ma­ne­ra sig­ni­fi­ca­ti­va la dig­ni­dad hu­ma­na.

Nues­tro mun­do no lo cam­bian las es­truc­tu­ras, sino las per­so­nas; no lo cam­bian los sis­te­mas, sino la ca­li­dad de nues­tras re­la­cio­nes hu­ma­nas. Cuan­do es­tas se mue­ven si­guien­do los cri­te­rios de Je­sús, todo se re­nue­va. Dios quie­re que los hu­ma­nos vi­va­mos uni­dos y en ver­da­de­ra con­cor­dia. La vís­pe­ra del sa­cri­fi­cio de la cruz, Je­sús mis­mo rezó al Pa­dre por sus dis­cí­pu­los y por to­dos los que cree­ría­mos en Él. Je­sús rezó al Pa­dre: «para que to­dos sean uno, como tú, Pa­dre, en mí, y yo en ti» (Jn 17,21). Je­sús nos in­vi­ta a que nos ha­ga­mos pro­pia esta ora­ción para que se vaya for­jan­do una co­mu­nión viva y vi­vi­fi­can­te que, poco a poco, trans­for­me nues­tras re­la­cio­nes hu­ma­nas. Trans­for­man­do es­tas re­la­cio­nes in­ter­per­so­na­les, se trans­for­ma­rá el mun­do.

Se­ñor, sa­be­mos que tu lla­ma­da es a la co­mu­nión en ti y con­ti­go. Una co­mu­nión que aco­ge y res­pe­ta la di­ver­si­dad, que apre­cia y va­lo­ra la di­fe­ren­cia, que no tie­ne mie­do de bus­car la ver­dad. Una fuer­za de co­mu­nión que re­ci­bi­mos de ti en la Eu­ca­ris­tía y que si la de­ja­mos ac­tuar pue­de reha­cer lo roto o re­ge­ne­rar lo que se agrie­ta. Se­ñor, te pe­di­mos per­dón por nues­tra in­ca­pa­ci­dad de vi­vir uni­dos to­dos los cris­tia­nos. Se­ñor, aun­que len­ta­men­te, hace ya va­rias dé­ca­das que va­mos apro­xi­man­do pos­tu­ras. No es sen­ci­llo, pero sa­be­mos que Tú nos acom­pa­ñas.

En el ám­bi­to del diá­lo­go para la uni­dad de los cris­tia­nos, en el diá­lo­go ecu­mé­ni­co, ve­ni­mos de un año 2017 mar­ca­do por la con­me­mo­ra­ción del 500 aniver­sa­rio de la Re­for­ma lu­te­ra­na. Esta efe­mé­ri­de ha sido una bue­na oca­sión para ha­cer una re­fle­xión se­re­na. Du­ran­te de­ma­sia­do tiem­po, los cris­tia­nos de di­ver­sas con­fe­sio­nes he­mos vi­vi­do en un cli­ma de des­con­fian­za y ri­va­li­dad. En este sen­ti­do, el papa Fran­cis­co nos in­vi­ta a ha­cer «un es­tu­dio aten­to y ri­gu­ro­so, li­bre de pre­jui­cios y po­lé­mi­cas ideo­ló­gi­cas, que per­mi­ta a las Igle­sias dis­cer­nir y asu­mir lo que de po­si­ti­vo y le­gí­ti­mo ha­bía en la Re­for­ma, y dis­tan­ciar­se de los erro­res, exa­ge­ra­cio­nes y fra­ca­sos, re­co­no­cien­do los pe­ca­dos que lle­va­ron a la di­vi­sión» (Lu­te­ro, qui­nien­tos años des­pués, con­gre­so ce­le­bra­do en la Ciu­dad del Va­ti­cano el 31 de mar­zo de 2017).

Es­ti­ma­dos her­ma­nos y her­ma­nas, aca­bo mis pa­la­bras in­vi­tán­doos a in­ten­si­fi­car la ora­ción por la uni­dad de los cris­tia­nos. El pró­xi­mo jue­ves 18 de enero, en la ca­te­dral de Bar­ce­lo­na, ini­cia­re­mos esta Se­ma­na de Ora­ción con un acto ecu­mé­ni­co or­ga­ni­za­do por la De­le­ga­ción Dio­ce­sa­na de Ecu­me­nis­mo y Re­la­cio­nes In­ter­re­li­gio­sas. To­dos es­ta­mos in­vi­ta­dos a par­ti­ci­par.

+ Car­de­nal Juan José Ome­lla
Ar­zo­bis­po de Bar­ce­lo­na