Cartas Pastorales de los Obispos de España

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018

Se­ma­na de Ora­ción por la uni­dad de los cris­tia­nos

atilanorodriguezmartinezDes­de el día 18 al 25 de enero, ce­le­bra­mos la se­ma­na de ora­ción por la uni­dad de los cris­tia­nos. Du­ran­te es­tos días, to­dos los bau­ti­za­dos he­mos re­cor­dar que, aun­que la uni­dad y la co­mu­nión en­tre los se­res hu­ma­nos, fun­da­men­tal­men­te es obra de Dios y de la ac­ción de su Es­pí­ri­tu en el co­ra­zón de cada per­so­na, Él quie­re con­tar con nues­tra co­la­bo­ra­ción para el lo­gro de este don en la Igle­sia y en el mun­do.

Mons. Atilano Rodríguez Desde el día 18 al 25 de enero, celebramos la semana de oración por la unidad de los cristianos. Durante estos días, todos los bautizados hemos recordar que, aunque la unidad y la comunión entre los seres humanos, fundamentalmente es obra de Dios y de la acción de su Espíritu en el corazón de cada persona, Él quiere contar con nuestra colaboración para el logro de este don en la Iglesia y […]
Cier­ta­men­te, des­de la ce­le­bra­ción del Con­ci­lio Va­ti­cano II, se ha avan­za­do mu­cho en el diá­lo­go ecu­mé­ni­co y se ha pro­du­ci­do un acer­ca­mien­to muy im­por­tan­te con los her­ma­nos de otras con­fe­sio­nes cris­tia­nas en lo re­fe­ren­te a los con­te­ni­dos fun­da­men­ta­les de la fe. Pero, a pe­sar de ello, son mu­chos los pa­sos que aún he­mos de dar para la con­se­cu­ción de la ple­na uni­dad, pe­di­da por Je­sús al Pa­dre, como con­di­ción para que el mun­do crea en Él como el úni­co Sal­va­dor de los hom­bres.

Mu­chas ve­ces, a lo lar­go de la vida, he­mos me­di­ta­do en la ora­ción de Je­sús al Pa­dre en la que pide por los su­yos y por to­dos los que cree­rán en Él a lo lar­go de los si­glos, pero nos re­sul­ta muy cos­to­so con­cre­tar en ges­tos y com­por­ta­mien­tos la co­mu­nión y la uni­dad en­tre quie­nes nos con­fe­sa­mos se­gui­do­res su­yos para que los no cre­yen­tes y los ale­ja­dos de la Igle­sia des­cu­bran a Je­sús, como el en­via­do del Pa­dre, a tra­vés del tes­ti­mo­nio de nues­tras obras y pa­la­bras.

El in­di­vi­dua­lis­mo, la de­fen­sa a ul­tran­za de las tra­di­cio­nes y la bús­que­da de los pro­pios in­tere­ses no sólo re­tar­dan la mi­sión evan­ge­li­za­do­ra de la Igle­sia ca­tó­li­ca, sino que, con cier­ta fre­cuen­cia, frus­tran tam­bién el diá­lo­go con otras co­mu­ni­da­des o con­fe­sio­nes ecle­sia­les, ha­cien­do más di­fí­cil la con­se­cu­ción de la uni­dad que­ri­da por Je­sús.

La nue­va evan­ge­li­za­ción no será po­si­ble, si cada uno si­gue de­fen­dien­do sus in­tere­ses sin to­mar en con­si­de­ra­ción la lla­ma­da del Se­ñor a la uni­dad. Como nos re­cuer­dan los Obis­pos de la Co­mi­sión Epis­co­pal de Re­la­cio­nes In­ter­con­fe­sio­na­les, sólo po­dre­mos al­can­zar la meta de la uni­dad, si su­pe­ra­mos el con­fe­sio­na­lis­mo, lleno de pre­jui­cios, ce­rra­do y ex­clu­yen­te, que des­con­fía de quie­nes no per­te­ne­cen a la pro­pia con­fe­sión y que nie­ga iden­ti­dad cris­tia­na a los bau­ti­za­dos de otras con­fe­sio­nes.

Dan­do gra­cias a Dios por los avan­ces in­ne­ga­bles en el diá­lo­go ecu­mé­ni­co, he­mos de con­ti­nuar pi­dién­do­le con fe y es­pe­ran­za que res­tau­re la uni­dad vi­si­ble de la Igle­sia, me­dian­te el in­cre­men­to del diá­lo­go, y que nos ayu­de a avan­zar en el ca­mino de la con­ver­sión per­so­nal y co­mu­ni­ta­ria. En me­dio de las prue­bas y di­fi­cul­ta­des, el Se­ñor nos re­ga­la su gra­cia y de­rra­ma cons­tan­te­men­te so­bre no­so­tros los do­nes del Es­pí­ri­tu San­to para que su­pe­re­mos la des­con­fian­za y el mie­do a la co­mu­nión ver­da­de­ra.

Con mi sin­ce­ro afec­to, fe­liz día del Se­ñor.

+ Ati­lano Ro­drí­guez,

obis­po de Si­güen­za-Gua­da­la­ja­ra