Cartas Pastorales de los Obispos de España

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2019

El ca­mino ecu­mé­ni­co

PujolBalcellsJaumeHace más de mil años se produjo el cisma de Oriente por el que la Iglesia ortodoxa se separó de la católica, y hace 500 que se escindió el protestantismo, y poco después la Iglesia anglicana. Todas ellas reconocen a Jesucristo y son por tanto iglesias cristianas. Después de tantos años de desencuentros, el siglo XX registró un avance muy notable, aunque insuficiente, en este camino hacia la unidad, sobre todo […]

Des­pués de tan­tos años de des­en­cuen­tros, el si­glo XX re­gis­tró un avan­ce muy no­ta­ble, aun­que in­su­fi­cien­te, en este ca­mino ha­cia la uni­dad, so­bre todo a par­tir del Con­ci­lio Va­ti­cano II y los di­ver­sos Pa­pas des­de Juan XXIII a Fran­cis­co. Cabe re­cor­dar hi­tos como el abra­zo en­tre Pa­blo VI y Ate­ná­go­ras en Tie­rra San­ta o los acuer­dos con la Igle­sia An­gli­ca­na y el Con­se­jo Mun­dial de las Igle­sias.

Esta nue­va men­ta­li­dad ha ido acom­pa­ña­da por gru­pos ecle­sia­les par­ti­cu­lar­men­te ac­ti­vos en este cam­po ecu­mé­ni­co, como la Co­mu­ni­dad Ecu­mé­ni­ca de Tai­zé, del her­mano Ro­ger Schutz; el mo­vi­mien­to Fo­co­lar, de Chia­ra Lu­bich o la Co­mu­ni­dad de San­t’E­gi­dio, de An­drea Ric­car­di, por ci­tar al­gu­nos.

Toda la Igle­sia ca­tó­li­ca se ha in­vo­lu­cra­do en el ob­je­ti­vo de ha­cer reali­dad el Ut unum sint ‘que sean uno’, de­seo ex­pre­sa­do por Je­su­cris­to. Y una de las ini­cia­ti­vas anua­les es la ce­le­bra­ción en enero del Oc­ta­va­rio por la Uni­dad de los Cris­tia­nos, que co­mien­za el día 18 y aca­ba el 25, la Con­ver­sión de San Pa­blo.

¿Cómo se lle­ga­rá a la meta en este es­fuer­zo ecu­mé­ni­co? Fran­cis­co nos dice pri­me­ro cómo no se al­can­za­rá: no se lle­ga­rá por ab­sor­ción, ni por re­nun­cia a una his­to­ria de fe, ni como re­sul­ta­do de una ac­ción di­plo­má­ti­ca. Lue­go, cómo se hará reali­dad: será un don, y se avan­za en el amor y el ser­vi­cio co­mún a los más ne­ce­si­ta­dos.

Pen­se­mos en al­gu­nas po­bla­cio­nes de Áfri­ca, don­de mu­chas per­so­nas mue­ren de ham­bre to­da­vía, o en al­gu­nas de Asia, don­de ca­tó­li­cos, pro­tes­tan­tes y or­to­do­xos son ata­ca­dos por su fe y en oca­sio­nes ase­si­na­dos en sus tem­plos. Los te­rro­ris­tas no ha­cen dis­tin­cio­nes y las víc­ti­mas mue­ren o son he­ri­das por igual en un ver­da­de­ro ecu­me­nis­mo de san­gre.

Este do­min­go ce­le­bra­mos la fes­ti­vi­dad del Bau­tis­mo de Nues­tro Se­ñor Je­su­cris­to. Este pri­mer sa­cra­men­to de la vida cris­tia­na es un buen pun­to de par­ti­da para con­si­de­rar la uni­dad de los cris­tia­nos. La gra­cia del Es­pí­ri­tu San­to des­cen­dió so­bre Je­sús de Na­za­ret, y des­pués so­bre sus após­to­les y dis­cí­pu­los. El pue­blo ele­gi­do, con el men­sa­je cris­tiano, pasó de ser Is­rael a ser todo el mun­do, como vi­mos el do­min­go pa­sa­do con mo­ti­vo de los Re­yes Ma­gos, que sig­ni­fi­can la hu­ma­ni­dad en bus­ca de Dios.

Esta bús­que­da co­mún es la brú­ju­la que lle­va­rá a su tér­mino el ca­mino ecu­mé­ni­co por el que in­vi­to a re­zar en es­tos días pró­xi­mos.

+Jau­me Pu­jol Bal­ce­lls
Ar­zo­bis­po me­tro­po­li­tano de Ta­rra­go­na