Cartas Pastorales de los Obispos de España

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2019

En camino hacia la unidad

FrancescPardoArtiguesDel 18 al 25 de enero celebramos el octavario de plegaria por la unidad de los cristianos. Durante estos días necesitamos orar, pero también interesarnos por la unidad de quienes somos cristianos. Por ello me permito dirigiros esta reflexión. Hay que distinguir entre ecumenismo y diálogo interreligioso. El diálogo interreligioso se refiere al conocimiento y la colaboración entre las diversas religiones. El ecumenismo es el camino, iniciado hace muchos años, para conseguir la […]

Hay que dis­tin­guir en­tre ecu­me­nis­mo y diá­lo­go in­ter­re­li­gio­so. El diá­lo­go in­ter­re­li­gio­so se re­fie­re al co­no­ci­mien­to y la co­la­bo­ra­ción en­tre las di­ver­sas re­li­gio­nes. El ecu­me­nis­mo es el ca­mino, ini­cia­do hace mu­chos años, para con­se­guir la uni­dad en­tre los cris­tia­nos se­pa­ra­dos en igle­sias di­fe­ren­tes.

El mo­vi­mien­to ecu­mé­ni­co se inició el año 1910 en el ám­bi­to de las igle­sias evan­gé­li­cos (pro­tes­tan­tes) en Edim­bur­go en un con­tex­to mi­sio­ne­ro. Nues­tra Igle­sia Ca­tó­li­ca ini­cia diá­lo­gos con el mo­vi­mien­to años más tar­de, pero es en el pon­ti­fi­ca­do de San Juan XXIII y en el cur­so del Con­ci­lio Va­ti­cano II cuan­do se in­cor­po­ra ple­na­men­te al mo­vi­mien­to ecu­mé­ni­co. Des­de Juan XXIII has­ta el papa Fran­cis­co, to­dos los pa­pas han im­pul­sa­do el pro­ce­so ha­cia la uni­dad por me­dio de do­cu­men­tos y ac­cio­nes.

Men­ciono aquí al­gu­nos he­chos para mos­trar la im­por­tan­cia y la ac­tua­li­dad de este ca­mino ha­cia la uni­dad.

En nues­tra Igle­sia de Gi­ro­na, a la co­mu­ni­dad an­gli­ca­na les he­mos ce­di­do al­gu­nos tem­plos para que pue­dan ce­le­brar su cul­to. Este he­cho, todo hay que de­cir­lo, ha sido cri­ti­ca­do en al­gún me­dio di­gi­tal de in­for­ma­ción re­li­gio­sa que no lo va­lo­ra como de­be­ría.

El papa san Juan XXIII an­tes de mo­rir ma­ni­fes­tó: “Ofrez­co mi vida por la Igle­sia, por la con­ti­nui­dad del Con­ci­lio Ecu­mé­ni­co, por la paz en el mun­do y por la uni­dad de los cris­tia­nos”.

El her­mano Ro­ger, fun­da­dor de la co­mu­ni­dad ecu­mé­ni­ca de Tai­zé, que aco­ge cada año a mi­les de jó­ve­nes, es­ta­ba con­ven­ci­do que los cris­tia­nos se pue­den re­con­ci­liar por me­dio de la ple­ga­ria en co­mún, que hace po­si­ble aco­ger el don del Es­pí­ri­tu.

El papa san Pa­blo VI y el pa­triar­ca Ate­ná­go­ras el año 1965 hi­cie­ron una de­cla­ra­ción con­jun­ta para bo­rrar de la me­mo­ria la sen­ten­cia de ex­co­mu­nión del año 1054 en­tre las Igle­sias Ca­tó­li­ca y Or­to­do­xa.

El papa Fran­cis­co ha dado mu­chas se­ña­les y pro­ta­go­ni­za­do en­cuen­tros con los má­xi­mos res­pon­sa­bles de las otras igle­sias, el úl­ti­mo en una ce­re­mo­nia ecu­mé­ni­ca con el pre­si­den­te de la Fe­de­ra­ción Lu­te­ra­na Mun­dial, con mo­ti­vo del 500 aniver­sa­rio de la re­for­ma de Lu­te­ro.

La pre­gun­ta, de to­das for­mas, es qué po­de­mos ha­cer hoy en día para se­guir avan­zan­do ha­cia la uni­dad. La pro­pia Igle­sia nos ofre­ce el iti­ne­ra­rio.

  • Re­no­va­ción de la pro­pia Igle­sia sien­do fiel a su vo­ca­ción y mi­sión, ayu­da­dos por los mo­vi­mien­tos bí­bli­cos y li­túr­gi­cos, la ca­te­que­sis, la pre­di­ca­ción de la Pa­la­bra de Dios, el ser­vi­cio para con los ne­ce­si­ta­dos y el com­pro­mi­so con la jus­ti­cia.
  • Con­ver­sión in­te­rior de to­dos no­so­tros para ser más fie­les al Evan­ge­lio.
  • Ora­ción por la uni­dad
  • Co­no­ci­mien­to mu­tuo de las di­ver­sas igle­sias, de la doc­tri­na, de la his­to­ria, de la vida es­pi­ri­tual y cul­tu­ral.

La uni­dad de los cris­tia­nos es un fac­tor im­por­tan­te de nues­tra fe como cre­yen­tes en Je­su­cris­to, que oró para que to­dos fué­se­mos uno, por la uni­dad de sus dis­cí­pu­los. Es­ta­mos in­vi­ta­dos a desear y a tra­ba­jar en fa­vor de la uni­dad por­que cree­mos en Je­su­cris­to, por­que que­re­mos ser cohe­ren­tes con el Evan­ge­lio, por­que he­mos de dar tes­ti­mo­nio ante el mun­do de uni­dad y de amor, a se­me­jan­za de la Tri­ni­dad.

Todo ello sin ol­vi­dar que la uni­dad, que no sig­ni­fi­ca uni­for­mi­dad, no es úni­ca­men­te re­sul­ta­do de nues­tros es­fuer­zos, sino un don de Dios.

Y no ol­vi­de­mos, en este ca­mino ha­cia la uni­dad, todo aque­llo que ya nos une aho­ra.

+Fran­cesc Par­do i Ar­ti­gas
Obis­po de Gi­ro­na